jueves, 19 de febrero de 2026

Retomando la actividad. Feliz 2026. Sí, feliz 2026... Y próximos pasos

Feliz 2026 a todos. Sí, voy con todo ese retraso, felicitando el año a mediados de febrero. Lo primero que os preguntaréis es ¿Qué ha pasado por aquí? La última entrada de la casa es incluso previa a verano de 2025, nada más y nada menos que en marzo, y una cosa llevó a la otra, y he tenido poco tiempo (y voluntad) de seguir escribiendo en el blog. En esta entrada os explico cómo ha pasado, y qué pretendo hacer.
 

Después de aquella entrada, tenía pensado seguir jugando intensamente a Final Fantasy X para ir explicando mis sensaciones al respecto en esa nueva (y enésima) partida. De hecho, seguí haciéndolo, y hasta tenia un borrador de entrada, que era para ¡mayo de 2025! En esa entrada tenía pensado explicar estas cuestiones: 

Cuando llego a la llanura de la calma me voy centrando ya en otras cuestiones. En efecto, al llegar a ese punto, que realmente es muy avanzado en la historia, me preparo para completar los retos de las armas de los siete astros.  

En esta ocasión hubo algunos de esos retos que se me atragantaron menos que en otras ocasiones, especialmente en el caso de la carrera de chocobos. Como sabéis, el reto de lograr acabar con 0.0 segundos es esencial para poder tener el arma de los siete astros de Tidus. Es una de esas cosas que pueden costarte días y días si no andas fino. Sin embargo, en esta ocasión "sólo" eché una tarde para lograrlo, hasta el punto de que me sorprendí a mí mismo de mi pericia.

Otro de los retos necesarios es el del salto de los 200 rayos para Lulu. Este reto, que en su momento me parecía imposible, es más o menos accesible si sabes dónde y cómo hacerlo. A pesar de ello, y supongo que para compensar el éxito con la carrera de chocobos, sí la pifié un par de veces o tres cuando estaba casi a punto de llegar a los  200 saltos. En otra época habría estampado el mando contra el suelo, pero me contuve pensando en que la play 5 merecía un respeto.

Y hasta ahí llegaba la entrada. aunque seguí con la partida (y ahí sigue), no reunía paciencia para terminar de redactarla (suele ser más fácil jugar que escribir) y una cosa fue llevando a la otra. Con la llegada del verano irónicamente tuve menos tiempo aún para escribir, ya que mi hijo, por lo que sea, quiere pasar tiempo conmigo.