jueves, 20 de noviembre de 2014

Criticando Assassins Creed

El título de la entrada de hoy es bastante significativo pero no os dejéis engañar, no todo van a ser palos a Ubisoft. Muy al contrario, me declaro gran seguidor de la saga Assassins Creed. La entrada de hoy no es ni mucho menos el resultado de una pataleta ni de un encuentro desafortunado con una entrega de la saga. Muy al contrario, he jugado a todos los Assassins Creed sacados hasta la fecha en PS3, e incluso estoy jugando ahora a uno en PC.


Entremos ya en el tema que nos ocupa. Vaya por delante que puede haber algún que otro aspecto de la trama que os revele (los llamados spoilers), así que no me pidáis cuentas si os enteráis de algo que no deberíais. Os pongo en situación. Assassins Creed parte de la historia de Desmond Miles, un camarero estadounidense que es secuestrado por Abstergo, una multinacional que está presente en múltiples productos cotidianos. Desmond es conectado a una máquina llamada Animus que, a través del ADN, es capaz de indagar en las vidas de sus antepasados. De este modo, Desmond descubre que sus ancestros pertenecían a una Hermandad, la de los Asesinos, que se enfrentan desde tiempo inmemorial a los Templarios, representados en la actualidad por Industrias Abstergo. La idea de los Templarios es obtener una serie de objetos de gran poder para dominar el mundo. De una u otra forma, los antepasados de Desmond han tenido acceso a dichos objetos. 

La primera entrega de Assassins Creed comienza en las cruzadas, con el personaje de Altaïr Ibn-La´Ahad, un asesino criado en el seno de la Orden y que es de los más efectivos y precoces en su cometido. El juego, si me preguntáis mi opinión, peca de repetitivo: subir a una atalaya, rescatar a un ciudadano, robar un objeto... También eché en falta algo de variedad en las armas. Sin embargo, no puedo decir por ello que sea malo. Para mí fue una grata adquisición, y muestra de ello es que seguí jugando a las posteriores entregas. Obviamente, como toda primera entrega tiene cosas mejorables, como la facilidad con la que te atacan los guardias. 


Assassins Creed II nos pone en la piel de Ezio Auditore, asesino obligado por las circunstancias, que nace en Florencia a mediados del siglo XV. Esta entrega de la saga es, creo yo, la que más mejora a su predecesora. Se incluyeron múltiples aspectos novedosos que incluían una mayor variedad de armas, una riqueza de escenarios que, para aquellos que hemos tenido la suerte de ir a Florencia, Roma y Venecia, hace que se te salten las lágrimas (con eso no estoy diciendo que la ambientación de Assassins Creed I sea mala, ni mucho menos). También era novedoso ver literalmente nacer a Ezio, cómo afronta la pérdida de su padre y sus hermanos, y se ve abocado a una vida muy diferente de la que hubiera llevado. 


Sigo con datos positivos, como la reconstrucción de Villa Auditore, la colección de plumas de Petruccio (algo tedioso de lograr, pero que me atrae más que los estandartes de la primera entrega), las colecciones de arte y, en general, la estética del juego. Incluso, las misiones experimentan un incremento considerable de dificultad, con mención especial del llamado por mí "barquito del infierno", una de las misiones de los caciques de Savonarola. Por supuesto, también están ahí los glifos para profundizar en la historia de la actualidad con Desmond. Todos estos elementos mejoran con mucho la anterior entrega, haciendo que el juego sea menos repetitivo que el I. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Mi última visita al poney pisador

Proseguí mi camino hacia el Oeste, observando los últimos coletazos de la Guerra del Anillo. Aquí y allá mucha gente me miraba con desconfianza, como si un elfo fuera un peligro después de lo que había azotado a la Tierra Media. En otras ocasiones, tan pronto como me veían aparecer, muchos pensaban que estaba huyendo de los orcos. Nada estaba más lejos de la realidad, pues la gran batalla en la Puerta Negra había permitido al portador del anillo concluir su misión.

Proseguí hasta las inmediaciones de Bree. Aquella siempre me pareció una ciudad hostil. Todavía hoy, en la calma de las Tierras Imperecederas, me estremece recordar a algunos sujetos que me encontré en sus calles: gentes de mal vivir, pillos, ladronzuelos, pero también hobbits viajeros y, en el mejor de los casos, algún elfo que buscaba el Oeste.

Cuando llegué aquella última vez al Poney Pisador me invadió una extraña sensación. Por un momento sentí tristeza por no ver más a Mantecona. El tabernero había envejecido en demasía, incluso para vuestra humana mortalidad. No me reconoció, no porque yo no hubiera estado allí antes, sino porque su memoria empezaba a fallar. Me senté en un rincón y pedí una jarra de vino especiado.


La gente entraba y salía montando jaleo. Al parecer estaban comentando cómo los hobbits habían expulsado el mal de sus propias tierras. Incluso, se hablaba de la muerte del mismo Saruman a manos de su más estrecho secuaz. Presté atención a cada detalle de la posada, tratando de atesorarlo en mi memoria. Sabía que eran mis últimos momentos allí, y no tardé en reparar en cuatro hobbits que parecían celebrar el próximo matrimonio de uno de ellos.

Apuré mi jarra de vino y pedí una habitación a Mantecona, que sólo entonces pareció acordarse de mí y de mis gustos. 

- ¡Ah! La habitación de la ventana que da al Oeste, ¿no? Creo que ha tenido suerte, ¿señor...?
- Filadut- le respondí. Acto seguido subí las escaleras y llegué a la habitación. Al contrario que Mantecona, no había cambiado un ápice.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Misión para X-Wing: Ataque suicida

Hoy amplío horizontes en la caverna con un material completamente nuevo. En esta ocasión, lejos de deleitaros con módulos de Star Wars d6, El Anillo único, MERP o MAoS, os dejo una misión para X-Wing, el juego de miniaturas de Fantasy Flight Games comercializado en España por Edge.


Como pronto apreciaréis, la aventura consiste en tratar de reeditar el asalto a la Estrella de la Muerte por los rebeldes, con especial atención a lo que ocurre momentos antes de la explosión de la misma. Por ello, veréis que las naves rebeldes tienen bastantes más puntos de escuadrón que las imperiales, que estarán auxiliadas por torretas que disparan en cada turno, y contarán con el beneficio de tacar a distancia 1 de modo continuo. He intentado no sobrecargar mucho los componentes necesarios para jugar a esta misión. Con la caja básica, el TIE avanzado y el Halcón Milenario basta para poder jugarla.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Aliados inesperados

Volví a la Valley tan pronto como me fue posible. Por fortuna, las tropas del Imperio no habían saqueado nada importante, al menos a primera vista. Examiné con cuidado el compartimento de carga. Desde el primer momento me percaté de que la idea de Kate de dejar parte del cargamento de whisky había sido brillante. Los soldados de asalto, demasiado interesados en la bebida, no se habían molestado en investigar más allá de lo evidente. 


Me acerqué a unas cajas viejas apiladas y me subí a ellas para acceder al falso techo de la sala. Comprobé que la carga no había sufrido daño alguno, y me preparé para la reunión. 

- No me fío de él- se apresuró a informarme Jayne. 
- Lo sé. Por eso estás aquí- repliqué. No era la primera vez que trataba con cazarecompensas, pero aquello no lo hacía más fácil. Gente sin honor, que sólo responde al dinero. Llegar hasta mi nave no sería problema para él, sobre todo con los imperiales buscando contrabando en las cantinas. 

lunes, 27 de octubre de 2014

Jugando a X-Wing con mi prima

Como bien sabéis, el juego de miniaturas de X-Wing se ha incorporado a mis aficiones lúdicas en los últimos tiempos. Como muestra de ello, os traigo una pequeña reseña sobre la última partida que jugué con mi prima, que forma también parte de mi grupo de juego de Star Wars d6. 

De entrada, tuve que volver a explicar las reglas, porque yo mismo la había pifiado en anteriores partidas con ella, obviando algunas reglas. También hubo preguntas astutas de mi prima, como el porqué el Esclavo I tiene arco de fuego delantero y trasero. Sacamos todas las naves que tengo del juego, que no son pocas, y nos pusimos en faena.

Algunas de las naves a elegir

Hecho esto, preparamos nuestros escuadrones con 75 puntos cada uno. La verdad es que se nos quedó un poco escaso, pero el daño ya estaba hecho y tiramos para adelante con lo que había. En la primera partida, y eso sí estaba claro, yo jugué con los imperiales, mientras ella hacía lo propio con los rebeldes. La configuración de escuadrones fue la siguiente:

- TIE avanzado con Darth Vader.
- TIE con Bestia nocturna.
- TIE con Piloto del Escuadrón Obsidiana.
- X-Wing con Luke Skywalker
- A-Wing con Tycho Celchu.

Dispusimos todo para la batalla, incluyendo los asteroides de la caja básica. Era la primera vez que empleábamos asteroides, y la verdad es que dio bastante juego en esta primera partida. El primero en caer fue uno de mis TIE. La ausencia de escudos es importante, aunque no definitiva, en el juego de Edge. El siguiente en caer fue el A-Wing de mi prima. A pesar de ello, la cosa pintaba mal para los imperiales, pues el vaivén típico de las partidas de este juego conducía a un acorralamiento de los TIE.

miércoles, 22 de octubre de 2014

BSG, el juego de mesa

Ya lo sabéis, así que no me culpéis por haber dejado de lado los juegos de rol este tiempo atrás y dedicarme a otros menesteres también interesantes. Hoy os traigo mi impresión (más positiva si cabe que con el juego de cartas de Juego de Tronos) sobre el juego de mesa de Battlestar Galactica.

Antes que nada, debemos ponernos en contexto. El juego de mesa se basa en la (excelente) serie Battlestar Galactica Reimaginada. Sí, digo bien. Reimaginada porque la versión original de la serie es de  1978. Si tenéis curiosidad en cómo era aquella serie os dejo un vídeo en el que podréis ver alguna cuestión chocante, como la presencia de Dirk Benedict en el papel de Starbuck (sí, en la serie original era un hombre), y de Richard Hatch como Apolo (quién lo iba a decir....)


Tras este increíble documento gráfico, pasamos a una breve descripción de la historia de Battlestar Galactica Reimaginada para poneros en contexto. Nos encontramos en un lugar alejado del universo en el que la raza humana vive en doce colonias (las colonias de Kobol) en una época en la que hay un armisticio con los Cylon, una raza de robots que se han rebelado contra los humanos. Tras un ataque nuclear contra las colonias, que cuenta con la ayuda más o menos involuntaria de un humano llamado Gaius Baltar, las colonias son destruidas y sólo sobrevive una pequeña flota con la nave Galáctica a la cabeza.

En el juego de tablero, de Edge Entertainment, asumimos el rol de miembros de la tripulación de Galactica. Al principio del juego recibimos una carta que sólo podemos ver nosotros, y que nos indicará si somos humanos o si somos Cylon infiltrados, ya que los Cylon tienen apariencia humana. Lo que realmente es gracioso en el juego, y refleja bastante bien la esquizofrenia de la serie, es que nadie sabe si quien está a su lado es un Cylon o no.

Los Cylon de la versión reimaginada son bastante más interesantes
Comienza así una lucha muy curiosa en la que los humanos deben conseguir un objetivo de entre los planteados en el juego (hay varios a elegir, a cada cual más complejo), y los Cylon deben hacer que la flota humana caiga en desgracia, ya sea destruyendo a Galactica o acabando con recursos como el combustible, la población o los alimentos de flota.