jueves, 16 de abril de 2026

¿Se puede seguir llamando Assassins Creed?

Como sabéis, Assassins Creed se ha llevado por delante centenares de horas de mi vida por delante. Es la saga, junto a Final Fantasy, a la que habré dedicado más tiempo en esto de elos videojuegos. Sin embargo, eso no quiere decir que me guste todo, aunque tampoco implica que no me guste nada. Hoy dejo unas reflexiones sobre la saga y su deriva. 

De entrada, hay que remontarse al primer Assassins Creed de todos.  Un enfoque fresco, que nos metía en la piel de Desmond Miles por un lado, y de Altair por otro. Estos personajes, conectados genéricamente pero separados por siglos, nos dieron la entrada a un universo que, cuando compré el primer videojuego de esta saga, no prometía tanto.

Aquella primera entrega marcaba una forma determinada de "cómo" deberían ser los juegos de esta saga, con un equilibrio entre la época actual y el pasado, enfrentamientos entre asesinos (en principio los buenos) contra los templarios y un objeto (supuestamente singular) como el fruto.

La saga comenzó en las cruzadas y prosiguió con un salto a todos los niveles con un personaje único como Ezio, una ambientación y contexto histórico que enamoraban, y cierta continuidad en cuanto al equilibrio pasado-presente. Es cierto que la jugabilidad se endureció en esas entregas de Ezio (todavía tengo juegos de esa terna sin llegar al 100% de sincronización) pero la sensación era de avance en la saga.

Llegamos a la última entrega de la saga de Ezio, Revelations, en la que si bien seguíamos con una dosis adecuada de lucha de templarios y asesinos, se me hizo un poco insulsa en la historia y todavía más compleja en la jugabilidad.

En Assassins Creed 3 hubo ya cosas que no me empezaron a cuadrar mucho: la época histórica empezaba a no ser tan histórica, el lugar de ambientación tampoco aportaba más historia antigua de apoyo al argumento. Aun así,  continuaba teniendo importancia la lucha entre templarios y asesinos.

El siguiente conjunto de juegos, encabezados por Black Flag y continuados con un (para mí) inesperado Rogue, apostaron deicididamente por la jugabilidad y la introducción,  como ya venía ocurriendo en las entregas previas, de nuevas reliquias y lucha entre los dos bandos que conocemos.

Y hasta aquí llega un punto en el que, para mi gusto personal, la cosa empieza a torcerse en lo que a identidad de la saga se refiere.

Ese "torcimiento" se fue mostrando poco a poco, con más y mas acercamientos en el contexto histórico a la época actual, como aquellas conexiones de Unity con la segunda guerra mundial, y de Syndicate a la primera guerra mundial. En esas entregas la historia de asesinos y templarios empezó a flaquear y las reliquias de turno ya empezaban a ser greatest hits como la sábana santa. Además,  se introdujeron aspectos que se irían perfeccionando luego como los niveles de los personajes que nadie había echado en falta hasta el momento.

Si no recuerdo mal, la memoria ya no es lo que era, la siguiente tanda de juegos entró ya de lleno en los volantazos históricos.  Cuando te acercas mucho al presente, la única solución es ir hacia atrás y, en este caso, eso supuso hacerlo de lleno. Pasamos al antiguo Egipto con un exceso de "flipamiento" en lo que a aspectos sobrenaturales o divinos se refiere. El tema de los Isu tomando el papel protaginista de lleno, lo cual nunca me convenció. Al menos, el juego explicaba el origen de la hermandad aunque aquello de la Orden de los antiguos para el origen de los ideales templarios siempre me sonó a guasa.

En el caso de Odyssey, Kassandra a parte porque es la heroína que merecemos, me sobró una inmensidad todo el tema de dioses, el inframundo, etc. Todo por y para los Isu. En el caso de Valhalla, parecía una mala adaptación de Vikings sólo para aprovechar el tirón de la serie. Capítulo a parte merece la introducción, sin motivo alguno, de los asesinos a través de Bassim, que tendría su propio juego en Mirage para venir a certificar que está mal de la puta cabeza y ya.

A todo esto, hace ya varias entregas que la jugabilidad no es propia de Asssansins Creed. Puedes actuar con sigilo, sí,  pero viene a dar igual. En la ultima entrega, con el personaje de Yosuke, esto ya es una absoluta evidencia. Además, también en la última entrega, ambientada en el Japón feudal, si bien es visualmente fantástica y permite recorrer gran parte del país nipón para disfrutar de aspectos tradicionales de su cultura, con toda su pachorra, ni siquiera trata de asesinos y templarios.

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