viernes, 19 de octubre de 2012

Jugadores, a jugar

Normalmente, la dirección de juego es la gran piedra en torno a la cual giran la mayoría de los blogs y discusiones, en el buen sentido, en el ambiente rolero nacional. Sin embargo, creo importante destacar a un elemento, tan esencial como el director de juego, y que no es otro que los propios jugadores. 


Los jugadores, como os comentaba, son una pieza importante en esto de los juegos de rol. Quiera o no quiera, el director de juego precisa de ellos para poner en marcha esa aventura cuyo guión ha desarrollado en mayor o menor medida, o cuyos flecos ha desarrollado en una servilleta de bar. Es por ello que el papel de los jugadores resulta esencial. A este respecto, hoy me gustaría desarrollar unas pautas para los jugadores que creo que son de agradecer cuando uno dirige. 

1. Antes de empezar a jugar, ten en cuenta que el director de juego ya lleva mucho trabajo hecho. No estaría de más que llevaras algo de picoteo y de bebida. Al director de juego puede no haberle dado tiempo a comprar el avituallamiento necesario. Trae algo, cuanto más insano, mejor. 


2. Aunque creo que es responsabilidad del director de juego proveer de dados, lápices y fichas, puedes llevar tus útiles personales. De este modo, no dejamos a IKEA sin existencias, y podemos usar nuestros dados de la suerte. 


3. El director de juego no es tu amigo. Igual que los jugadores del Madrid y el Barça se pegan de leches nada más salir al campo, el director de juego deja de ser tu colega de toda la vida cuando empieza la partida. Por ello, lo suyo es que respetes su figura, aceptes su autoridad y criterio, y te atengas a lo que hay (ya tendrás tiempo de trollearle cuando tú dirijas). 


4. Respeta al director de juego. Tómate en serio la partida, salvo que la mesa y el propio director de juego requieran claramente lo contrario. Es frustrante haber trabajado la partida y que tus jugadores estén a otra cosa. Por ello, es de agradecer que los jugadores traten de seguir la corriente al director de juego, sobre todo si es novel. 


5. Comprende la tarea del director de juego. Puede que se den situaciones en las que haya que recordar alguna regla del sistema. si se da pie a ello, trata de ayudar al director de juego recordando alguna cosa del sistema pero sin caer en sabelotodismo. Ten en cuenta que no es fácil tener en mente todo un sistema de juego. Es más, dentro de la cabeza del director de juego puede encajar adaptar el sistema para que la partida fluya.  


6. Trolleamás. Si todo lo anterior te aburre, trollea al director de juego. Si os echáis unas risas la cosa no quedará tan mal y habréis pasado un buen rato. 

7. Si juegas a Paranoia, olvida todo y encomiéndate a tus Dioses. Según tenga el día el director de juego, así te irá...