jueves, 4 de diciembre de 2014

Revisando Assassins Creed Rogue

Hace unas semanas os daba mi visión general de la saga Assassin´s Creed y os decía algo que he cumplido finalmente: "La búsqueda del fruto, del Observatorio y demás cacharros de la primera civilización no me parecen más que un macguffin de la leche que nos cuela Ubisoft para darnos lo que nos (me) gusta: la lucha entre Asesinos y Templarios. Creo que podrían ser un poco honestos y dejar a un lado la historia de Minerva, Juno y compañía. A mí me daría exactamente igual y muy posiblemente seguiría comprando los AC que salgan. En mi opinión, sin la historia paralela en el presente Assassins Creed no pierde nada."

Vive Eru que he caído nuevamente en las frías garras de Ubisoft y su saga de enfrentamientos entre Asesinos y Templarios. AC Rogue es el décimo juego de la saga que me roba días de vida, y creo que mi visión sobre él bien merece la pena que os robe unos minutos de la vuestra. Así pues, allá vamos, con el siempre cauto aviso de que hay spoilers (Luego no me vengáis a tocar las narices por si os destripo algo).



Comencemos por la época y el personaje principal. Shay Patrick Cormac es un joven asesino que acaba de ingresar en la Hermandad a mediados del siglo XVIII. Desde el punto de vista histórico y geográfico, el juego nos lleva al Atlántico norte y Nueva York, junto a River Valley, durante la Guerra de los siete años. A lo largo de la historia, Shay sigue las órdenes del mentor de los Asesinos, que no es otro que Aquiles Davenport, al que recordaréis de AC3. Una misión lleva a otra, siempre con la búsqueda de artefactos de los precursores como hilo conductor, hasta un momento crítico en el que Shay viaja a Lisboa buscando uno de estos "cacharros". Es en ese momento en el que se produce el terremoto de Lisboa de 1755. Shay intenta hacer recapacitar a Aquiles, pero éste no le hace caso. Desde entonces, decide obstaculizar los planes de los asesinos, lo que le llevará irremediablemente a convertirse en un templario.   

Tras el argumento, que tampoco me podéis decir que fuese a ser desconocido a estas alturas, vamos a analizar la mecánica de juego. ¿Qué queréis que os diga? Por el momento de la ambientación, y por el buen resultado de Black Flag, AC Rogue no tiene grandes diferencias con éste. Es más, os diría que las pocas novedades de AC Rogue se compensan con las cuestiones eliminadas de Black Flag. Por ejemplo, ya no podemos visitar pecios hundidos, porque en el Atlántico norte el agua viene estando fría de narices. También por ello nos topamos con icebergs que podemos derribar para atacar a otros barcos, y placas de hielo que no podremos atravesar sin tener un espolón en condiciones.


Continúan cuestiones ya vistas en Black Flag como el saqueo de barcos, la flota de Cormac (igual que la Kenway) y los almacenes a saquear. Esencialmente, nada cambia en estos elementos respecto a la historia de Edward Kenway. Por contra, sí hay novedades como esos campamentos de suministros que son una versión ligera de los almacenes (mata hasta que te hartes y saquea a placer) y los enfrentamientos fronterizos entre ingleses y franceses. En estos últimos tenemos objetivos simples como detonar la pólvora del enemigo (ingleses, si somos asesinos; franceses, si somos templarios) y acabar con el capitán de turno.

Seguimos con novedades: los cuarteles de las bandas. Bueno, no son tan novedad, la verdad. En el fondo es una versión actualizada de las torres de los Borgia (lo que ha llovido...). Ya suponéis cómo funciona: corta una bandera, mata a determinado tipo, acaba con el jefe... En fin, que hecho uno, hechos todos. 


En AC Rogue  no podían faltar nuestra buena dosis de coleccionables. Por suerte, una vez sincronizada la atalaya de turno (no nos sorprende lo de las atalayas ¿verdad?), aparecen en el mapa. Hay, además de los fragmentos del Animus, las ya conocidas salomas, espadas vikingas (que son las que más utilidad tienen a la larga porque logras una espada), las reliquias templarias y los tótem indios. Me detendré en estos dos últimos coleccionables.

Seamos claros. Lo de las reliquias templarias es una pesadez. Para que lo entendáis, se trata de los tesoros enterrados de AC Black Flag y obtenemos como premio...una porquería de armadura templaria del siglo XII que no vale para nada. Es un atuendo sin más, y queda fatal. Una pérdida de tiempo, vamos. Uno espera algo similar al traje templario de AC Black Flag, pero no... Con lo de los tótem al menos te entretienes porque son un minirompecabezas (no "muy" rompecabezas, dicho sea de paso) que al menos tiene gracia. Eso sí, obtenemos una armadura india tan fea como la armadura maya de Black Flag. En definitiva, si me apuntasen con una pistola, diría que el mejor coleccionable es el de las espadas vikingas.

Bueno, más cosas. No se han roto mucho la cabeza porque sigue habiendo fuertes con la misma mecánica que los ya viejos conocidos de la saga. Tampoco es novedoso, si has jugado a AC Pirates, el rescate de prisioneros de guerra, pero he de decir que aporta al menos un toque distinto a las versiones de AC de PS3. También se agradecen las batallas navales entre ingleses y franceses porque es al menos algo un pelín distinto. En este sentido, también son destacables las batallas legendarias, una mejora de los superbarcos de Black Flag con una ambientación más épica. En eso ha mejorado bastante AC Rogue a su predecesor.

Otra novedad, aunque esta vez la pongo en el saco de los errores, es que, como fruto de la pertenencia a la Orden de los Templarios, Shay es atacado por asesinos ocultos de vez en cuando. Empiezan a sonar unos susurros bastante chungos que nos ponen alerta para usar la vista de águila y detectar a los atacantes con un radar muy del estilo modo multijugador de juegos anteriores. La primera vez es curioso, la segunda hace gracia, la tercera lo ves simple, y en adelante no hace más que molestar. Demasiado cansino en mi opinión, y totalmente prescindible. ¡Qué pesadez!


Hay una parte del juego muy similar a los contratos de asesinato habituales, sólo que a la inversa. Interceptamos un mensaje, matamos a asesinos que van tras un blanco y obtenemos una recompensa. No está del todo mal, pero se queda algo corto. Eso sí, obtenemos un atuendo que sí está muy bien. Diría que es mi favorito del juego. Otra cuestión cuasi novedosa es reconstruir edificios. Al contrario que en AC II o AC Brotherhood, hará falta tener materiales como piedra o madera para reconstruir. Personalmente creo que se queda corto, y la reconstrucción podría aportar un poco más de gracia estética, al estilo de la Hacienda Davenport en AC 3.

Analicemos ahora los escenarios. Me recuerda mucho a AC 3, y no ya por la aparición de la Hacienda Davenport, sino porque River Valley es una Frontera en toda regla, con su parte de caza, su parte de bosque, y su escalada por rocas. Son escenarios bonitos desde el punto de vista estético, como el Atlántico norte, pero siguen sin ser la Italia del Renacimiento... Por su parte, Nueva York sigue siendo como en AC3, una ciudad descafeinada, que ha cambiado tanto hasta llegar a nuestros días que uno no se siente como si estuviera allí. No es una pega a Ubisoft. Es simplemente lo que hay.

Tratemos ahora los personajes secundarios. Ya os comentaba antes que íbamos a estar en la Hacienda Davenport y que por ahí rondaba Aquiles. También veremos otros viejos conocidos como Haytham Kenway o Adewale. La presencia de Aquiles y Haytham está algo más justificada que la de Adewale, pero ahí están. Ciertamente, uno no puede dejar de pensar en AC Rogue como ese eslabón entre AC Black Flag y AC 3. Tal vez si Ubisoft hubiera sacado los juegos en el orden cronológico que tocaba no estaríamos tan mareados. Si lo pensáis bien, el orden debería ser AC Black Flag-AC3-AC Rogue y, si me apuráis, AC Liberation y/o AC grito de libertad antes de AC Rogue. Una rallada, vamos.


Finalizo ya con una pequeña idea general y mi opinión sobre la trama principal. La historia principal, con alguna cuestión que también nos lleva a París, como claro nexo de unión con AC Unity, se me ha hecho corta. Tal vez demasiado corta. En total, si no he contado mal, son 6 secuencias, lo cual es realmente poco. Posiblemente esa escasez de secuencias se deba a esa naturaleza de juego a mitad de camino entre otros. Aun así, podrían haber puesto algo más de historia, sobre todo teniendo en cuenta que otras entregas menos importantes eran más largas en cuanto a historia principal, como el ya citado AC Grito de libertad.

¿Y el veredicto final? Pues tengo sentimientos encontrados. Por un lado, la mecánica del juego me gusta porque AC Black Flag me gustó, pero creo que la historia se ha quedado un poco sosa, la verdad. Por otro lado, podrían haber metido alguna novedad que nos dejase con un mejor sabor de boca ¿Qué novedades? ¿En qué estoy pensando? Pues todo y nada. No soy guionista de videojuegos, y por ello no tengo respuesta a estas preguntas, pero creo que el resultado podría haber sido mejor. Tengo esa sensación de que el juego, para el dineral que vale, no está del todo a la altura.

PD: Oye, oye, que se me olvidaba. No he comentado nada del multijugador porque no lo hay. ¡Bravo!