Tras dudar durante largo tiempo observando el panorama, aterrizamos en lo poco que quedaba de la bahía de embarque. Por suerte para mí, Ellors Madak tenía la suficiente valentía (u osadía) para bajar primero de la nave. No me habría extrañado que sí yo hubiera sido el primero en hacerlo, él me habría dejado tirado en ese rincón perdido de la galaxia.
Comenzamos a caminar haciendo el menor ruido posible, ya que no sabíamos qué podíamos encontrarnos. Inspeccionamos en primer lugar la bahía de embarque que, como decía, estaba hecha añicos. El campo de fuerza que impedía que el vacío se adentrase en la bahía de embarque pendía de un hilo, tal y como evidenciaban los chisporroteos y bajadas de tensión que se podían vislumbrar en casi cualquier lugar.
Madak iba delante mía guiándome y señalando aquí y allá para evitar que pasara donde no debía. Se notaba que había estado allí más de una vez. Apenas necesitaba virar el rumbo porque evitaba zonas muertas y salas sin salida.
Después de unos minutos llegamos a un estrecho pasillo, y ahí sonó un bláster. Nos precipitamos a un lado y otro, buscando cobijo. Los disparos no cesaban, y entonces explotó una bomba de humo.
- Sabes que te voy a atraparon por las buenas o por las malas, Madak.
En aquel momento no lo sabía, pero aquel que hablaba era Cad Bane, y puedo decir con orgullo que salí airoso de aquel encuentro. Eso es más de lo que pueden decir muchos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario