Como sabéis, semanas atrás os hablaba de mi última partida a Spiderman 2. Este juego, que había olvidado si quiera que lo había comprado (cosas de las compras en digital) tiene, como otro muchos otros juegos hoy en día, la posibilidad de jugar una nueva partida plus después de haber terminado el juego una primera vez. Hoy dejo unas reflexiones sobre este tipo de partidas.
De entrada, ¿de dónde viene esto? Llevo mucho tiempo jugando a videojuegos, incluso desde antes de que existieran la play o cualquiera de las consolas que podéis tener en la cabeza. Por la propia evolución de la industria, y la técnica de entonces, lo más parecido a una partida plus era empezar de nuevo, bastante había con guardar la partida (sí, así de viejo soy).
Los juegos no daban para mucho porque básicamente trasladaban a tu casa un juego de arcade. Os hablo de una época oscura en la que un juego largo duraba un par de horas o tres a lo sumo, y en el que los juegos tenían créditos. Sí, podías no pasarte el juego porque no te dejaban. Entre esos juegos que dejaban seguir la partida un par de veces máximo estaba la primera gran joya de mi ludoteca: el juego de Robin Hood, prínicipe de los ladrones para Nintendo. Compra amotizadísima de Alcampo. 2.000 pelas o así. No sabía ni salir de las mazmorras de la primera pantalla. Tremendo.
El primer juego que recuerdo que tenía partida plus es Vagrant Story, un juego de ps1 (también lo hay para ps3 via psn) de Square, cuando eso era un signo de calidad. Supongo que a nadie le asustará un spoiler de este juego a estas alturas (mal vais si es así). Como parte del desarrollo de la historia el protagonista, Ashley, obtenía un tatuaje que confería la posibilidad de, en una partida posterior, acceder a partes del mapa vedadas en la primera partida. Este tipo de aspectos, como el acceso a partes nuevas de historia, lugares o misiones adicionales, suelen brillar por su ausencia en las partidas plus de hoy en día, y eso dice tanto bueno de Vagrant Story como malo de los juegos de hoy en día.
Porque la mayoría de las partidas plus que me vienen a la cabeza consisten únicamente en repetir la partida sin más, acumulando el nivel y, en el mejor de los casos, los coleccionables del juego. Y digo en el mejor de los casos porque, por ejemplo, en los juegos de Spiderman tienes que repetir los coleccionables en la partida plus, lo cual es un peñazo.
En otras ocasiones la partida plus permite acceder a un mayor nivel de dificultad. No soy muy fan de los distintos niveles de dificultad de cualquier juego (Esto no es el FIFA) y menos todavía si ese aumento de dificultad queda en nada porque tu nivel de personaje es tan grande que absorbe la nueva dificultad. El juego está en nivel hiper mega de la leche pero de un golpe matas a todos hasta al menos la mitad del juego. La única utilidad de esto es lograr el típico trofeo de pasar el juego en máxima dificultad.
Porque esa es otra de las finalidades de las partidas plus. ¿Cómo incentivar jugarlas? Pues metemos un trofeo que sea jugarla y el TOC del jugador habitual hará el resto.
En otras ocasiones la partida plus es una mera escusa para colar complementos cosméticos. En esto destaca, otra vez, vaya por Dios, Spiderman 2. Hay trajes que solo desbloqueas llegando a determinado nivel de experiencia que solo llegas cuando juegas a esta partida. ¿Merece la pena el esfuerzo para un traje nuevo? No. ¿Lo hago igual? Claro. ¿Por qué? El TOC, leñe. Que no atendéis a la secuencia lógica de la entrada.
Por último, y aquí identificareis más de un juego, hay una razón mas espúrea si cabe para la existencia de las partidas plus: aparentar dar más contenido donde no lo hay. Hoy en día raro es el juego que vale menos de 60 euros de salida. Hay grandes juegos cortos, de unas 10-15 horas, que he disfrutado enormemente y que no admiten, por lógica una partida plus. Otros juegos, incluso más largos, se hacen el flaco favor de meter partida plus para aparentar y querer hacer ver que 60 euros no es tanto. Tengo alguno de esos juegos y ahí están, si jugar partida plus, porque mucho me tiene que gustar para tenerme entre pecho y espalda otras 60 horas.
En fin, creo que mi postura contra las partidas plus es clara. Si quieres darme esa posibilidad, que valga de algo: contenido adicional, nuevos mundos, algo de emoción. No cubras simplemente el expediente o tires piedras contra tu propio tejado reconociendo que te has quedado corto con lo que das por lo que cobras.


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