jueves, 1 de diciembre de 2016

Assassins Creed: The Ezio Collection (2ª parte)

Hoy profundizo más en Assassins Creed: The Ezio Collection (ACTEC). Los días pasan y ACII ya es historia en mi PS4. Con trofeo de Maestro asesino incluido, el juego me ha regalado la misma experiencia de juego que en PS3, con ese lavado de cara no muy meticuloso del que os hablé hace una semana


No hay que destacar demasiado en ACII. El supuesto contenido añadido, consistente en la cripta de los Auditore, la batalla de Forli y la hoguera de las vanidades, ya estaba en mi retina, en mi experiencia de juego en la PS3, y en mis trofeos. Sin embargo, esta vez me parecieron más sencillas que entonces. Debe ser que el efecto sangrado ha hecho mella en mí.

Dejando atrás ACII, llego a Brotherhood. Me sigue frustrando que los puntos de control sirvan de bien poco. Por ejemplo, si el objetivo secundario es no ser descubierto y tenemos la mala suerte de que nos pillen, de nada sirve tener un punto de control que no se puede cargar. Tampoco vale dejarse matar porque, obra del destino y la mala pensada original del juego, el fallo en la sincronización completa persiste. Cargar el punto de control, lo cual ya es una herramienta presente en los AC más recientes, le habría venido de perlas a Brotherhood.

Como contenido adicional tenemos el DLC de la Desaparación de Da Vinci. Este sí era novedoso para mí, ya que nunca lo jugué en PS3, y he de decir que me ha maravillado. Me ha parecido de los mejores añadidos de toda la saga Assassins Creed, entretenido y con una sincronización total bastante asequible.


En cuanto al resto del juego, he de decir que estoy avanzando a buen ritmo. De momento, llevo sincronización del 100%, aunque tengo en mente varias misiones que me resultarán imposibles. Ya descargaré mis frustaciones aquí. Por supuesto, se nota lo robótico de ciertos movimientos de parkour de Ezio. La jugabilidad, como anticipé en la anterior entrada no ha mejorado en absoluto. Sus buenos gritos se ha llevado la tele.

Así pues, iré avanzando hasta ver si llego a lograr la ansiada sincronización del 100%. Brotherhood es para mí, junto con Revelations, el juego más complicado de toda la saga, y eso que la parte de manejar la hermandad (de lejos lo mejor del juego) facilita mucho la vida. desde luego esa complejidad viene por lo indicado en esta entrada: mecánicas antiguas y puntos de control inútiles.

Hasta aquí llego hoy, amigos de la caverna. A ver qué deparan estas próximas semanas.