jueves, 8 de diciembre de 2016

Y llegó FFXV

Casi sin darme cuenta, llegó FFXV. Vaya por delante que esta entrada no es una revisión del juego, porque no lo tengo. No descarto caer nuevamente en las trampas de Square Enix. Aun así, no le tengo mucha fe a la saga desde que Square dejó de ser ella misma. Esta entrada es mi visión personal de a dónde va la saga, y de dónde viene. Es algo que se repite a lo largo de la vida de este blog, pero bien podéis cerrar la página si no os gusta el tema.

Poca fé tengo en la saga, pero ésta sigue en ello. 16 son muchas entregas, sobre todo si se tiene en cuenta esos experimentos raros que fueron FX-2 y la trilogía de Lighthing. Precisamente se ve mucho de la estética de esa trilogía en FFXV. Ya os digo que no he revisado el juego, ni jugado. Lo que escribo es de oídas, de leídas y de vídeos. He de decir que las críticas que he visto de FFXV son muy positivas, y son precisamente lo que me hacen dudar en si caigo o no caigo.


Llevo tiempo pensando que el nombre Final Fantasy merece algo más. El último Final Fantasy que realmente me entusiasmó fue FFIX. Un poco FFX, pero sin tirar cohetes. Hace mucho que la saga no me arrastra sin remedio a la compra. Tal vez sea FFXV el que vuelva a cambiar la dinámica. Jugué a FFX-2, y daba cosica... Jugué a FFXIII y lo encontré demasiado largo. Cada vez estos juegos son más y más mastodónticos. Con muchos más objetivos secundaros y monstruos más impasables. Precisamente por eso, no he vuelto a rejugar FFXIII. Si os hablo dos líneas de FFXII sería demasiado tiempo invertido en el juego. Del XI no tuve ni ganas ni intención de jugar por ser on line.

Y así va todo. Tal vez caiga en FFXV, tal vez me guste, y tal vez vuelva a hacer de Final Fantasy la saga que fue. Se aceptan opiniones, como siempre.