Salvo que os hayáis metido en un búnker, a estas alturas ya sabréis que Ubisoft ha diseñado un nuevo plan para vaciarme los bolsillos, consistente en hacer un remake del juego de la saga que más me gusta: Black Flag, bajo el nombre de Assassin’s Creed Black Flag Resynced. Hoy doy unas pinceladas de las cuestiones que yo habría hecho para hacer el remake, aunque vaya por delante que no conozco todos los detalles de lo que supone el remake de Ubisoft, ni lo sabré hasta que haya jugado a él...
Para hacer esta entrada, que me llevaba rondando la cabeza varias semanas, qué mejor que volver a jugar al Black Flag original y ver qué aspectos era mejorables del juego. Una cosa es que sea el juego que más me gusta de Assassin's Creed, y otra es que todo sea perfecto.
En cuanto a la historia, siempre eché en falta algo más de profundidad en el trasfondo de la vida de Edward en Gran Bretaña. Es cierto que tenemos algunos flashbacks con su esposa abandonándolo, pero podría haber ido un poco más allá con algo de interacción de Edward y ver de primera mano cómo es la vida que abandonó en favor de la vida pirata.
Siguiendo este mismo asunto del trasfondo de la historia de Edward, siempre me quedé con la duda de cómo se origina la amistad entre Edward y los demás piratas de Nassau. Cuando vemos por primera vez a Barbanegra y a Benjamin Hornigold, estos ya conocen a Edward y se supone que han vivido aventuras juntas. A pesar de ello, Edward (que en la primera escena del juego está capitaneando un barco) se autodenomina como capitán novato cuando se hace con el Jackdaw y pide ayuda a Adewale y más tarde cuando Benjamin Hornigold le da consejos se piratería. Uno podría esperar algo más de un pirata experimentado.
En el aspecto de las batallas navales, siempre vi poco creíbles algunas secuencias de combate. Es evidente que esto es un juego y que no tiene sentido que cualquier combate naval se convierta en una muerte segura, pero una cosa es eso, y otra es que en mitad del océano, tras abordar un barco mientras que te enfrentas a otros tres, haya tiempo para reparar el barco mientras los demás esperan con el ancla bajada.
Vamos a otro aspecto. Si bien la introducción de Edward en el credo de los asesinos se produce de manera gradual a medida que avanza la historia principal, siempre me chocó lo atropellada que es la historia secundaria en la que Edward colabora con los distintos asesinos dispersos por el caribe para recuperar las llaves que dan acceso a la armadura templaria de Gran Inagua. Es casi como, "oye, pasaba por aquí y unámonos para matar templarios".
Los viajes rápidos, esenciales para mapas tan grandes como los de Assassin's Creed, son a veces ridículos. Me explico. Yo suelo recorrer el mapa como un loco a la mínima oportunidad que tengo. Al hacerlo, cuando empiezo a hacer misiones de asesinato u otras secundarias, resulta que puedes usar el viaje rápido que te sitúa encima del objetivo de asesinato. Tendría más sentido limitar en esos casos el viaje rápido.
El parkour. Este es uno de los elementos esenciales de Assassins Creed que hace que un juego de la saga pueda ser parte de esta. Sin parkour, o sin un parkour eficiente, el juego pierde calidad. Pues bien, en Assassin's Creed Black Flag, curiosamente, el parkour deja que desear en muchos casos. La cantidad de salomas que habré tenido que perseguir más veces de la cuenta por el parkour deficiente del juego...
La flota de Kenway. Sobre este aspecto ya hubo avances en Assassin's Creed Rogue, y es que poder acelerar las batallas es necesario. El otro aspecto mejorable es que hubiese la posibilidad de, en caso de una nueva partida, poder resetear la flota. De ese modo, si quieres volver a jugar el juego desde cero, cosa que suelo hacer a menudo, tienes la posibilidad de rejugar todo nuevamente.
Y con esto terminamos. El antagonista. El gobernador Torres no tiene demasiada presencia a lo largo del juego. En otras entregas teníamos una dosis muy elevada del antagonista, como el caso de Charles Lee y Haytham Kenway en Assassins Creed III, o qué decir del papá Borgia en las entregas de Ezio. En cambio, el gobernador Torres apenas lo vemos en el juego y su muerte (oh no, espoiler) sosa a más no poder.



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