miércoles, 13 de julio de 2011

Ludoteca básica del joven alocado. Hoy: BANG!


Nuestro colaborador ha elegido esta imagen para definir la filosofía de esta sección.

Hoy en Caverna de rol tengo el honor de presentar una colaboración muy especial. Se trata de una nueva Sección llamada "Ludoteca básica del joven alocado", que pretende ser de duración indefinida. En ella disfrutaremos de reseñas de juegos de mesa y sucedáneos con la siempre interesante óptica y buen juicio de Forfy, del blog Mundo Alocado. Si no habéis visitado su blog, os lo recomiendo encarecidamente. En otro orden de cosas, a este caballero le debéis ser el germen de mi pasión por La guerra de las galaxias: el juego de rol, y por lo tanto ser en gran parte responsable de mi periplo por la caverna. Gracias, amigo. Disfrutad de la primera entrada de la Sección, dedicada a BANG!.

Bindôlin Filadut



Acabamos de estrenar verano y eso significa, entre otras muchas cosas, que las televisiones locales y muchos canales de la TDT llenan sus parrillas de westerns. Es una época estupenda para que el fan de este género caduco deguste sus múltiples variantes a la hora de la siesta. Nada mejor para resguardarse de las temperaturas extremas y la modorra que contemplar peleas en el saloon, duelos en la plaza del pueblo o el mitiquísimo y polvoriento poncho de Clint Eastwood.







Es por eso que también es el mejor momento para recomendaros un juego con esa temática. De entre los (no demasiados) disponibles vamos a decir hoy cuatro cosas del que a mi gusto es el mejor de todos: BANG!, juego de cartas de Emiliano Sciarra (diseñador) y Alessandro Pierangelini (dibujante) que distribuye en nuestro pais EDGE, compañía que cuida mucho sus productos y por la que tengo especial debilidad (no así mi maltrecha tarjeta de crédito incandescente…)


La principal baza con la que juega BANG! se la da su propio origen, esas raices italianas que hacen que el resultado sea puro spaghetti. Olvidaos de John Ford, sus diligencias, su parche en el ojo y su deje afectado (“Me llamo John Ford y hago películas del oeste”). BANG! hace del expoit y el desenfado su razón de ser. Es el juego que hubiera diseñado Sergio Leone, o mejor dicho, Sergio Corbucci, lo que a efectos prácticos hace que sea terriblemente divertido. Hay descaro y fusileo en sus guiños (Bart Cassidy, Lucky Duke), presencia de gran parte de los lugares comunes por todos conocidos y una filosofía distendida y acorde a las circunstancias: es posible que te hayan cosido a balazos pero no te preocupes porque aquí las heridas se curan con cerveza.


Todas estas cosas lo hacen imprescindible para el fan y de hecho me gustaría destacar un último detalle conceptual que constituye un acierto muy sutil. En su ensalada referencial se prestan múltiples guiños al spaghetti western pero la eficacia la consigue cortando y pegando de la imaginería del western americano, el auténtico. Si el juego se hubiera limitado a versionar los tics de la Trilogía del dólar podría haber terminado convertiéndose en una parodia de la parodia y su planteamiento hubiera quedado debilitado. Afortunadamente Emiliano Sciarra viene con los deberes hechos y su homenaje al spaghetti western refleja (al igual que tantos directores italianos y españoles que impulsaran la etiqueta) una admiración verdadera por el western clásico. Cuando un juego expone sus intenciones de una forma tan honesta tiene muchos puntos ganados a su favor.


Pero olvidemos ahora esos párrafos anteriores redactados por un fanboy desatado y comentemos el juego en sí. ¿Qué tal funciona? O mejor, la gran pregunta: ¿Puede gustarme si no me gusta la temática y todo lo que llevo leído hasta ahora me importa más bien poco?







El juego consiste en asignar un personaje y un rol y llevar a cabo la misión asignada al mismo. Cada personaje tiene habilidades especiales particulares y los roles se dividen de la siguiente manera:


Sheriff – Debe eliminar a todos los Forajidos y al Renegado, para proteger la ley y el orden.


Alguaciles/Ayudantes del sheriff – Ayudan y protegen al Sheriff y comparten su objetivo a cualquier coste.


Forajidos – Deben matar al Sheriff, pero no tienen ningún escrúpulo en eliminarse entre ellos para conseguir la recompensa.


Renegado – Quiere ser el próximo Sheriff, así que su objetivo es ser el último hombre en pie.


Dichos objetivos se resuelven a la antigua usanza, es decir, disparando a bocajarro al resto de jugadores en una carnicería in crescendo. Reduciendo el juego a su mínima expresión, logramos herir al contrario cuando soltamos una carta de disparo (¡Bang!) y este no tiene ninguna carta que le permita esquivar el balazo (¡Fallaste!) o curarse (una buena Cerveza). Poned cara de tipos duros, puesto que hará falta que encajéis varios disparos antes de morder el polvo.


En un principio nuestra capacidad destructiva (y defensiva) será mínima pero el desarrollo del juego y la posesión de diversos tipos de cartas, nos irá convirtiendo en astutos ases del revolver. Los tipos de cartas que manejamos se dividen en permanentes (que aumentan nuestras habilidades) y temporales (cartas que hacen su efecto y desaparecen tras ser usadas) y el juego se beneficia de un sistema que permite (en principio) efectuar un sólo disparo por turno pero utilizar el número de cartas que nos plazcan. La proporción de cartas está muy ajustada y es difícil que andemos escasos de “¡Bang!” o de “¡Fallaste!” por lo que herir al contrario puede ser más complicado de lo que parece.


La auténtica chispa del juego es, aunque cueste creerlo, su aleatoriedad y desequilibrio. Personajes y roles son asignados al azar en cada partida y las diferencias entre ellos son abismales. Por una parte nos encontramos con que las habilidades especiales están descompensadísimas, siendo algunos personajes auténticas máquinas de matar y otros unos pobres diablos sin suerte. Por la otra parte tenemos diferentes dificultades en cada rol, siendo el personaje más complicado de manejar el Fugitivo que se ve en la complicada tesitura de acabar con el resto de jugadores. Iría seguido del Sheriff, que también tiene lo suyo, sobre todo por lo que considero un fallo de diseño en el juego. Mientras que la identidad de los personajes es pública, los roles, exceptuando al Sheriff, no lo son, lo que conlleva una incongruencia: el Sheriff puede liarse a tiros contra un Alguacil sin que este pueda decir esta boca es mía. Por lo general y tras el trascurso de los turnos un Sheriff medianamente avispado suele percatarse de quien está de su lado, pero la política es disparar primero y asegurarse después.


No obstante lejos de suponer un hándicap o reflejar el resultado de una mecánica poco depurada, estos detalles constituyen la verdadera gracia del juego. Dicha aleatoriedad hace que nunca juguemos dos partidas iguales, y el conflicto de roles provocará que más de un Sheriff se lleve las manos a la cabeza tras levantar el cadáver de su fiel ayudante. Hay además un factor estratégico bastante acusado que se perfecciona con las partidas, puesto que hay que exprimir las habilidades del personaje que nos haya tocado e incluso la gestión de las cartas que tenemos en nuestra mano (si no tenemos cartas el resto de jugadores sabrá que no podemos esquivar sus tiros…). Esto es muy destacable puesto que el juego no pretende en ningún momento ser complicado y sin embargo, debido a un ritmo que puede ser bastante frenético, provocará que nos devanemos los sesos más de lo que cabía esperar.








Otro de los grandes aciertos que tiene BANG! es que se sirve del emplazamiento espacial de los jugadores para su desarrollo. El punto de partida no puede ser más glorioso (ni tarantinesco), un mexican standoff en el que los jugadores se colocan alrededor de la mesa, con sus armas cargadas y preparados para desenfundar en cualquier momento. Un espectáculo digno del mejor John Woo. Lo interesante es que la propia distancia que nos separa de los jugadores nos influye, pudiendo disparar en un principio tan sólo a los que estén a nuestra vera. El paso de los turnos nos traerá armas de mayor alcance e incluso deseadas coberturas que nos sacarán del campo de visión enemigo. Este detalle tan tonto nos mete de lleno en el propio juego y adquiere su cúspide cuando hay 7 jugadores, número recomendable para disfrutarlo en toda su gloria. También pueden obtenerse buenos resultados con 5 o 6 jugadores pero no os recomendaría jugar con 4 (aunque pueden encontrarse en internet variantes de las reglas que permiten jugar con soltura incluso a 2 jugadores).


Su duración puede rondar los 20 minutos, pero es cierto que he notado que alguna vez el juego se atasca y le cuesta concluir, sobre todo cuando quedan dos personajes batiéndose a muerte y ambos gozan de buena salud y armas. En esos casos el intercambio de disparos puede ser frenético pero no concluyente, puesto que las opciones para sobrevivir también son abundantes y ambos jugadores disponen de todas las cartas del juego y miles de posibilidades a su alcance. Un consejo para agilizar el juego es reducir un punto de vida en el cómputo inicial de cada jugador. Esto es especialmente recomendable cuando queráis “vender” el juego a alguien reacio a jugar, puesto que caer en una partida que tarda en concluir puede desanimarle de cara a repetir. Sin embargo he de decir que por lo general la duración estándar es la mencionada e incluso he vivido partidas delirantemente rápidas. A fin de cuentas este aspecto forma parte de esa aleatoriedad que he alabado unos párrafos antes…


Estos son algunos de los detalles que hacen de BANG! uno de mis juegos de cartas favoritos. Si tengo que recomendaros una edición del mismo, coged la caja básica que distribuye EDGE (4ª edición). El habitual cuidado en el diseño por parte de esta compañía ha provocado incluso que incluyan unos tableros y unas fichas para marcar las vidas muy bonitas pero absolutamente innecesarias (lo que se traduce en que el precio sea más elevado que el de la edición original, que es bastante complicada de encontrar a día de hoy). Me gustaría remarcar también que es un juego bastante más casual de lo que parece. Mi experiencia es que ha funcionado muy bien en partidas con personas poco habituadas a juegos de cartas o de tablero puesto que las reglas son muy fáciles de explicar y hay poco margen a la interpretación en las mismas. Que no os eche para atrás su temática porque, quitando el hecho de que me encante el género, creo que es bastante más agradecida que algo de space opera o fantasía medieval. El western está tan arraigado en nuestra cultura que cualquier persona reconoce sus lugares comunes de un vistazo y eso es toda una ventaja.








Como punto y final deciros que el juego cuenta con múltiples expansiones que sin ser imprescindibles sí son muy agradecidas. El set básico no se queda pequeño pero es posible que si te ha apasionado el juego y su mecánica quieras algo más. También depende mucho del tipo de público con el que juguemos, introducir esas expansiones entre una comunidad poco habituada puede complicar la experiencia sin ser necesario. No sabría exactamente cual de esas expansiones recomendar, pero es evidente que el atractivo canto de sirena de la Bala no pasa desapercibido. Este pack incluye la 3ª edición del set básico y las expansiones High Noon, Dodge City y Fistfull of Cards, además de unas cuantas cartas exclusivas, cartas con las que puedes crearte un personaje y una estrella de plastiquete malo para el Sheriff. Todo ello en una bala gigante que lucirá de miedo en vuestra juegoteca. El camino habitual que he observado entre mis conocidos es testear el juego, comprarse la edición de EDGE, enamorarse del juego, regalar esa edición y comprarse la Bala.


Quién sabe, quizá os descubráis a vosotros mismos siguiendo esos pasos. Lo que está claro es que el juego funciona muy bien y tiene su fandom, que ha creado reglas nuevas y expansiones no oficiales de lo más suculentas. Os redirijo a la página en castellano de la wikipedia para que echéis un vistazo y sobre todo a The Bang! blog, imprescindible página con todo tipo de información relativa al juego dónde incluso han creado un par de expansiones (Death Mesa y Robber's Roots) con una calidad fuera de lo común. No me negaréis que cuando un juego levanta tantas pasiones… por algo será.

7 comentarios:

Sendel dijo...

De los mejores juegos de cartas que existen para pasar un gran rato con los amigos y cuantos más mejor!

forfy dijo...

Es una pasada sí. A mí lo que me cuesta ahora es despegar a mi círculo de amigotes del juego, no quieren jugar a otra cosa!

Muchas gracias por comentar :D

P.d: Si no conocías The Bang Blog, miraté las expansiones que crearon. Impresionante página.

saricchiella dijo...

Articulazo! :D (vaya colaboradores de lujo que trae, señor Bindôlin...).

Bueno, no sé si opinar sobre el tema porque soy mala hasta decir basta (cosa que aquí a Mr. Forfy le encanta), pero he de decir que a pesar de ello el Bang es probablemente mi juego favorito de cartas. Suscribo además todo el tema de los lugares comunes del spaghetti western (un día tengo que echar una partida con poncho y sombrero, lo pide la situación!) (al menos ya jugamos siempre con cervezas xD).

Hasta ahora (que está en castellano), una parte muy divertida del juego es que sólo estaba en dual (italiano-inglés), y era bastante guay tomar "birras" para recuperar o sacar un "mancato" para librarte de las balas. Aún tengo que echar una partida con todas las expansiones, pero promete mucho.

Si sólo os podéis comprar un juego de cartas, que sea éste! (bueno, primero os compráis una baraja normal, pero luego éste!)

Saludos! ^^

Bindôlin dijo...

Bueno, creo que va siendo hora de que vaya comentando en esta nueva Sección. La entrada me ha gustado mucho, ya que da mucho detalle el juego.

BANG! tiene una pinta excelente y divertida, aunque para alguien que ha crecido viendo Spaghetti Westerns parece casi obligado que te atraiga. Por la explicación de Forfy, parece que capta la esencia del género.

En otro orden de cosas, agradezco que Saricchiella tenga a bien dejarse caer por este humilde blog. Espero que este colaborador siga participando activamente, y al mismo precio!

Muchas gracias a maese Sendel por comentar. Me alegro que BANG! Se de tu gusto.

Sendel dijo...

Ya sabes que soy muy friki y le doy a todo... en el buen sentido!
!
XD

forfy dijo...

Yo espero que mis devaneos con los juegos de mesa encuentren su público entre los roleros empedernidos de la Caverna ;)

Bindôlin dijo...

Seguro que sí, hombre. De momento, te puedo decir que el número de visitas al post son bastante altas.

Un abrazo.