domingo, 12 de agosto de 2012

En boca cerrada...

Mi querida nave se detuvo. No quedaba más remedio que hacerlo, salvo que quisiera que nos volaran en mil pedazos. Llamadme egoísta, pero prefería seguir vivo aun a riesgo de perder la carga que llevaba. Nos aproximamos toda la tripulación, incluido mi piloto sullustano, a la rampa de acceso. Habíamos sido amablemente invitados por el rayo tractor de la estación a hacerse cargo de nuestro vuelo, por lo que poco hacía el bueno de Walk a los mandos de la Valley. 


No ofrecimos resistencia alguna. La pasividad es un buen recurso para aparentar que uno no esconde nada, aunque hay que saber calibrarla. Un exceso de tranquilidad puede hacer sospechar a un oficial imperial de que quieres tomarle por tonto. Por ello, en aquella ocasión comencé el típico discurso sobre "autorización del Imperio", "destinatario único" y demás jerga burocrática. Pero ninguno de mis esfuerzos por recordar la palabrería legal de Galta sirvieron para nada. 


El oficial me pidió la identificación de la nave y la mía. Le entregué los papeles tan pronto que casi no había terminado la frase cuando ya figuraban en su mano.

- ¿Casus Palpatine?- preguntó amenazante.
- ¡Vaya! Disculpe. Son del anterior propietario- me excusé rápidamente- aquí están los actuales.
- Richard Rodgers...-murmuró el oficial.
- Mis amigos me llaman Rick- añadí jocosamente.

No recuerdo mucho después. Tan sólo la carcajada de Jayne y el tremendo golpe que me llevé en la cabeza. Cuando desperté estaba en una "cómoda" celda imperial, junto con el resto de mi tripulación. Jayne seguía riéndose, mientras que Wedge parecía recordar aquella otra vez que estuvimos encerrados. Fue en Deralia, con aquella abogada llamada Galta, la de la jerga legal. Siempre me avisó de que no me hiciera el gracioso con los oficiales del Imperio, y le hacía caso. Hasta ese día...

3 comentarios:

Axel C. dijo...

Tienes un premio que recoger! ^^

Axel C. dijo...

Y la dirección :S

http://agorasytrirremes.blogspot.com.es/

Bindôlin Filadut dijo...

Pues muchas gracias, Axel C.

¡Recogido!