jueves, 5 de noviembre de 2015

En mitad del caos

Salimos del hiperespacio y allí estaba el mayor grupo de naves de la Alianza que había visto jamás. Mirases donde mirases, había Alas X, Alas Y, Corbetas corelianas... Era como una exposición de naves de la Rebelión. El problema era que pronto podría ser la mayor chatarrería de la galaxia. Al parecer, yo era el único de los que estaba a bordo de la nave que sabía lo que iba a pasar.

- ¡Rápido! ¡A las armas! ¡Activad los escudos! ¡Estad atentos!

- ¿Qué ocurre, Rick? - me preguntó Galta, ajena a lo que se avecinaba.

- Una trampa- respondí tajante mientras corría a una de las torretas de la nave.

Parecía que me había coordinado con los almirantes del Imperio, pues en ese momento salieron del hiperespacio decenas de destructores. Nada más hacerse visibles, cientos de TIE se lanzaron al encuentro de las naves de la Alianza. Los disparos se sucedían en torno a la  Valley. Cada baja que causábamos era repuesta con dos TIE más. No recuerdo cuántas veces grité "Control de daños" en aquella batalla, ni los impactos que sufrió mi nave, pero de una cosa podéis estar seguros: la Alianza estaba perdiendo. Ni siquiera los cruceros Mon Calamari resistían lo suficiente aquella avalancha.


Observé un fallo en las filas del Imperio. En el centro de las mismas había una pequeña nebulosa, apenas perceptible. Lo vi claramente: se trataba de un agujero negro. Le dije a Walk que pusiera rumbo hacia allí. Trató de hacerme creer que no me había escuchado, pero los dos sabíamos que los comunicadores internos de la nave los había calibrado Lans. Debían funcionar.

- Tus orejotas me han entendido perfectamente. Si no mueves la nave hacia allí, lo haré yo - le grité a pleno pulmón. En aquel momento la adrenalina era tan grande que no hacía falta usar comunicadores para que me oyesen.

Walk pilotó con bastante soltura, atravesando restos de naves, explosiones, y chocando con algún que otro TIE por el camino. Finalmente, llegamos a la posición que buscaba.

- Torpedos de protones. Cruzad los dedos - ya os digo que no fue una buena idea.