En más de un juego de rol, en más de una sesión, en más de una noche aciaga de dados, se plantea la necesidad de acudir a un mecanismo llamado inmunidad de guión, que es el que abordo en la entrada de hoy.
Si estáis leyendo esto, posiblemente sepáis qué es la inmunidad de guión y por eso os haya causado curiosidad esta entrada. Incluso, es probable que os suene del maravilloso La Guerra de las galaxias: el juego de rol. La inmunidad de guión es el último recurso, la salida final a una situación que ha tornado dramática para los PJs en esa aventura casi letal, o simplemente que no salió según lo previsto por el azar.
La inmunidad de guión es, a fin de cuentas, como eliminar el fuera de control en una etapa del Tour. Se trata de salvar a los PJs de una muerte segura, ya sea acudiendo a PNJs que los libran de su destino, cambiar la historia para ignorar los acontecimientos (Es un sueño de un PJ, la torpeza imperial llega a límites insultantes, los PJs no se pueden convertir en vampiros, o simplemente la muerte se ignora).
La inmunidad de guión puede ser todo lo variopinta que queráis, pero a fin de cuentas evita que los PJs mueran, con las consecuencias negativas que podría tener: desánimo de los jugadores al tener que empezar de cero, cierto cabreo por haber perdido todo, etc.



