lunes, 14 de enero de 2013

Rumbo a Coruscant

Entrar en Coruscant siempre ha sido difícil, pero todavía lo es más si acabas de escapar de un control imperial y tienes como rehén a un oficial del Imperio. El viaje que os cuento hoy no supondría ni mucho menos una excepción a esta regla de oro. 


Acudí una vez más a la zona de carga de la nave. Allí, en esa habitación vacía, algo extraño considerando que solía estar cargada con todo tipo de material que necesitaba "una importación/exportación rápida", estaba Kate. Necesitaba un momento a solas con ella, para aclarar aquello de una vez. 

- Explícame todo, Kate- le dije con desdén.
- Rick, espera a llegar a Coruscant. Todo encajará ahí.

Desenfundé mi bláster pesado tan rápido que la cara de sorpresa de ella no se había terminado de dibujar cuando disparé. La dejé allí, en el suelo, sin condescendencia alguna. Mientras que caminaba por los pasillos de la Valley, Lans vino hacia mí como si le fuera la vida en ello. Su rostro reflejaba miedo, incredulidad e incluso odio. Sus palabras confirmaron mi apreciación. 

 - ¿Qué has hecho, Rick?- me preguntó histérica. Al ver que no le decía nada me gritó- ¡¿Qué has hecho?!

Desenfundé nuevamente el bláster y le dije que me dejara en paz y que la próxima vez que disparase no lo haría en modo aturdir como con Kate. No sé qué me dolió más, si la bofetada que me propinó Lans, o que toda mi tripulación estuviese del lado de la persona que más daño me había hecho en mi vida. Fuera como fuese, merecía una explicación, y la pensaba obtener de cualquiera que estuviese a bordo de la nave.

- Walk, detén la nave y explícame qué pasa. Rápido.
- Rick, no puedo parar la nave. Podríamos chocar contra una supernova, o acercarnos demasiado a un agujero negro - se excusó.
- Me da igual- repliqué- Es mi nave y se detendrá ahora mismo.
- Será mejor que no, Rick- Noté el blaster de Jayne apuntándome.
- ¿Qué demonios haces, Jayne?- le increpé. Lo siguiente que oyó fue el puñetazo que le dí, y que le tiró al suelo.- Quiero una explicación. ¡Esta es mi nave!
- Está bien. Te la daré- dijo tambaleante Kate. Caminaba con dificultad del brazo de Lans. Lo que me iba a decir era más que sorprendente.