jueves, 3 de noviembre de 2016

Las misiones más difíciles de Assassin´s Creed

Hoy retomo la senda de la saga Assassin´s Creed planteando las que, a mi juicio, son las misiones más difíciles de superar. Como punto de partida he de aclarar que me voy a centrar en los tres primeros Assassin´s Creed, incluyendo así la trilogía de Ezio, Assassin´s Creed I y Assassin´s Creed III. Para elaborar la lista he partido de mi experiencia personal, teniendo en cuenta cómo de compleja es la misión en sí (llegar al objetivo final de la misma) y la consecución de objetivos secundarios, si los hubiera. Empezamos.

De Assassin´s Creed I he tenido que hacer mucha memoria. Hace ya varios años que jugué por primera vez, y ciertamente resulta difícil quedarse con alguna misión en concreto. Mis recuerdos sobre este juego se distorsionan con el paso del tiempo y se dessincronizan igual que los del propio Altair. Sin embargo, viene a mi memoria una de las últimas misiones del juego. 


En ella acudimos a un cementerio, en lo que finalmente resulta una encerrona en toda regla. No me acuerdo del tiempo que me llevó ni la cantidad de gente que maté hasta lograr acabar con el objetivo. Lo que sí es seguro es que repetí unas cuantas veces el recuerdo hasta lograrlo. Las flechas volaban y yo no las veía venir. Una vez acabada la misión, miré alrededor y ví el reguero de muertos que había creado. Francamente, todavía me acuerdo de esa maldita misión. Curiosamente, el resto del juego no me pareció tan duro. Por ejemplo, el enfrentamiento con Roberto de Sable lo resolví con menor dificultad, para mi propia sorpresa.  
Pasamos a Assassin´s Creed II. En este juego empezaron a ponerse bastante tontos con las restricciones en cada misión. La que más odiaba de ellas era la de no poder ser descubierto. Asumámoslo. Las mecánicas de juego en la saga se han ido simplificando para facilitar pasar inadvertido hasta puntos que rozan lo absurdo, como estar escondido detrás de la única mesa de la sala. Sin embargo, en Assassin´s Creed II esto era mucho más complejo.


La misión más difícil para mí en este juego tenía que ver con uno de los lugartenientes de Savonarola. Sí, el mismo en el que pensáis: el tipo del barco. No ser descubierto al matarlo me llevó días y decenas de intentos. Había que matar a determinados tipos antes, y rezar, rezar mucho, porque no sé qué pasaba pero siempre salía algo mal. Lo peor de esta misión es que no era secundaria. No podías pasar de ella. Me planteé seriamente si iba a ser capaz de hacerlo, y hasta los vídeos de "expertos" en youtube dejaban a las claras lo difícil de la empresa. Todavía recuerdo el speech del tipo al que tenías que matar. ¡La madre que lo...!

Assassin´s Creed Brotherhood introdujo de manera generalizada la consecución de objetivos secundarios. Esto, unido a la ausencia de puntos de control, elevaba en algunas ocasiones la complejidad de lograr el 100% de sincronización. En este marco, la misión que considero más difícil es una en la que vamos al Castello de Sant Angelo a raptar a Lucrecia Borgia. 


La misión tiene muchos puntos críticos y un objetivo secundario que me parece imposible: no ser descubierto. A día de hoy, me ha resultado imposible del todo. Además, la misión es terriblemente larga. Al final, te la pasas a las bravas, pero no con el anhelado 100% de sincronización.

Assassin´s Creed Revelations era un poco más de lo mismo. Sin embargo, creo que las mecánicas para no ser descubierto eran incluso peores. La dificultad general del juego me parece, con mucho, la mayor de toda la saga. Además, no me terminó de convencer casi nada de la trama en sí misma. Por ello, más que una misión concreta, que bien podría ser la de la cisterna de Yerebatan, me quedo con todo el juego.


Y llegamos a la última estación de esta entrada. Assassin´s Creed III simplificó la jugabilidad y aportó los puntos de control como grandes novedades que hoy en día todavía agradecemos en esta saga. A pesar de ello, hay una misión que se me atraganta, no en la resolución del objetivo principal sino en los secundarios. Se trata de una misión marítima en la que hemos de hundir dos barcos disparando  a su punto débil. Uno es fácil, y hundido está, pero el otro... ¡Ay, el otro! A día de hoy no lo he logrado, ay ahí queda mi 99% de sincronización total en el juego. Sudores fríos tengo todavía con esto. 


Seguro que vosotros, amigos de la caverna, tenéis vuestras propias misiones imposibles. A ver si coinciden con las mías ya que, esto es cuestión de cada uno.

2 comentarios:

Skelwar dijo...

Coincido contigo en la misión de raptar a Lucrecia Borgia. Lo pasé especialmente mal en esa misión. Subir por la cornisa, salta, escondete...

Bindôlin Filadut dijo...

Gracias por comentar, Skelwar.

Yo sigo sin haberla completado al 100%. Lo más difícil era una vez dentro del castillo. Hay un guardia que, haga lo que haga, siempre me pilla. En los Assassins Creed posteriores no me pasaría porque han modificado las mecánicas para simplificarlo, pero en Assassins Creed II... ¡Ay!