jueves, 30 de junio de 2016

Assassins Creed Chronicles: revisando el trilogy pack

Con motivo de mi próximo cumpleaños, me compré no sólo Uncharted 4, sino también el pack de la Trilogía de Assassins Creed Chronicles. Hoy os hablo un poco de mis impresiones sobre estos juegos, a los que llevaba tiempo echando el ojo. AC Chronicles es una forma distinta de enfocar esta extensa saga.

A diferencia de las demás entregas que ya conocéis, propone una forma de juego en 2D (aunque se supone que es llamado 2.5D) y con un regusto añejo bastante curioso. En muchas ocasiones nos da la impresión de estar jugando en una consola antigua, y no en la PS4. Ciertamente, se han respetado en esta bidimensionalidad los elementos más clásicos de la saga, tales como el asesinato aéreo, mantenerse oculto de los enemigos, esconder cadáveres, crear distracciones o el salto de fe. 


Rápidamente, uno reconoce Assassins Creed en esta curiosa forma de plantear el juego, y eso es algo que se agradece. Con carácter general, los recuerdos tienen los coleccionables habituales de la saga. Así, la apertura de cofres se combina con fragmentos del Animus. A ello le añades objetivos secundarios, y ahí tienes los elementos típicos de esta saga roba vida. La sincronización, por respetar los términos habituales de Assassins Creed, se consigue mediante puntuaciones que se obtienen respondiendo a tres tipos de perfiles: oculto, asesino y matón. Obviamente, cada uno implica un mayor o menor uso de la violencia. Cuanta mayor es la puntuación obtenida, mayores son las recompensas. Esencialmente se trata de aumento de vida, mejoras de habilidades y mejoras de equipo. Además, tenemos misiones que son carreras contra el reloj. Como veis, todo muy Assassins Creed. 

Aunque el equipo disponible difiere en función de la ambientación de cada capítulo, podemos identificar inventario destinado a crear distracciones, romper objetos, o facilitar la huida. Junto a él, armas cada vez más sofisticadas, tal y como explicaré más adelante. Una cuestión que me ha llamado la atención es la existencia de un modo difícil y un difícil plus. Francamente, creo que no era necesario, pero ahí están. De hecho, hay recompensas que sólo se logran en estos modos. De esta forma, se invita a jugar a estos modos. 

Pasemos a los capítulos. Comenzamos con China, que nos sitúa en la segunda parte del siglo XVI, con Ezio como mentor. Visualmente, al igual que los otros capítulos, es muy atractivo. Lo que no termino de entender es que la protagonista no hable chino... No sé si es por desgana, falta de presupuesto, o que no se le dio importancia. Una de las cuestiones que más valoré del primer Assassins Creed fue el doblaje. Había templarios franceses, alemanes... que hablaban en su propio idioma. Creo que se ha perdido un poco de esencia en este tema. 



La protagonista de AC China es Shao Jun, que debe recuperar una caja de los templarios. Curiosamente, comenzamos el juego capturados por nuestra propia voluntad. No destriparé el argumento, pero sí diré que es entretenido. 

El siguiente episodio es India. Muy vistoso y colorido, ofrece los escenarios más bonitos y que nos recuerdan a la Siria de Altair. También llama la atención interactuar con elefantes (hay una carrera contra uno que es un horror) y el uso de un rifle que parece hacerte estar en otro juego. La historia tiene guiños que recuerdan al DLC El Último Marajá de Assassins Creed Syndicate, y eso te hace ver cómo hilan los Assassins Creed. Sin duda, es un (formidable) trabajo de locos. Otra cuestión que no pilla de nuevas es la aparición de rivales que te acechan con tácticas de asesino. Seguramente os suene a AC Rogue


Llegamos a AC Rusia. Nos transporta a 1918, con la última misión de un asesino ruso que habla inglés.... En serio, que de lo hagan mirar. Este capítulo me atrae menos que los otros. Ya lo dije en mi repaso de la PGM de AC Syndicate, cuanto más avanzado es el tiempo en el que se ambienta, menos atractivo me parece. Usamos ascensores mecánicos, teléfonos para despistar a enemigos, activamos cabestrantes y subimos en trenes. La estética es más grisácea, literalmente, y se hace menos vistosa. 


Después de un par de recuerdos, la mecánica de juego se pilla fácil. Es cierto que los controles a veces pueden fallar, pero tampoco se le puede pedir mucho más para la pretensión que tiene el juego. Al fin y al cabo, no se diseñó pensando en la PS4. Unas cuentas horas por juego (un recuerdo puede durar unos veinte minutos si se complica la cosa) son más que suficiente para los tres juegos. Ciertamente, los juegos por separado no son gran cosa. En cambio, el pack de trilogía a buen precio, como fue ni caso, merece la pena. No iba a dejar de tener otra entrega de Assassins Creed...