Hubo un par de bombas de humo que rodaron por el suelo y explotaron cerca de nosotros. Tanto Madak como yo estábamos tan aturdidos por la situación que no fuimos capaces se sacar nuestros blásters a pasear antes de que Bane comenzase a disparar. Nos ocultamos de la mejor manera que pudimos tras unas cajas, sólo para ver, para nuestra consternación, que de ellas asomaban explosivos plásticos que muy probablemente eran los culpables del estado de la bahía de embarque en la que nos hallábamos.
Intercambié gestos y miradas con Madak, pero sus ojos de Duro no ayudaban mucho, pues su ausencia de expresión no acompañaban para la situación. Vacilé durante un momento sobre cómo actuar, ya que a fin de cuentas yo no era la recompensa que quería cobrar Bane. Incluso él, con esa voz tan peculiar, vino a ofrecerme salir airoso de aquel sitio si no me entrometía entre él y Madak.
Pasaron unos segundos en los que tal vez no sopesé debidamente que ayudar a Madak me traería problemas con Bane que irían más allá de una recompensa, mucho más allá, a una inquina personal. Pensé "¡Qué demonios!" Y cubrí a Madak para que llegara hasta un lugar, esta vez sí, ausente de explosivos.
