martes, 23 de octubre de 2012

Compras compulsivas veraniegas: El Hobbit

Siguiendo la serie que empecé con The Old Republic, escribo hoy sobre una de esas compras tan impulsivas como magistrales que he hecho en verano. En esta ocasión, se trata de El Hobbit, de J.R.R. Tolkien. Poco más se puede decir tanto de esta obra como de este autor, sobre todo con una nueva película (que serán tres) basada en él mismo, pero no está de más dar una breve descripción de esta obra de arte. 

El Hobbit cuenta la historia de Bilbo Bolsón, un afable mediano que habita en Bolsón Cerrado, en la Comarca de la Tierra Media y que se ve implicado en la mayor aventura de su vida. Tras una charla un tanto confusa con Gandalf el gris, se encuentra una par de días después con un grupo de enanos que, aunque dicen estar a su servicio, más bien requieren los servicios del señor Bolsón como saqueador. Sin tramarlo, ni pretenderlo, Bilbo viaja con los enanos para, superando más de un peligro, tratar de recuperar la Montaña solitaria de las garras de Smaug, un temible dragón. No entraré en más detalles porque 1) Si os interesa esta entrada es probable que sepáis cómo termina todo 2) No me gustaría ser yo quien os arruine la diversión de leer por primera vez este libro. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Jugadores, a jugar

Normalmente, la dirección de juego es la gran piedra en torno a la cual giran la mayoría de los blogs y discusiones, en el buen sentido, en el ambiente rolero nacional. Sin embargo, creo importante destacar a un elemento, tan esencial como el director de juego, y que no es otro que los propios jugadores. 


Los jugadores, como os comentaba, son una pieza importante en esto de los juegos de rol. Quiera o no quiera, el director de juego precisa de ellos para poner en marcha esa aventura cuyo guión ha desarrollado en mayor o menor medida, o cuyos flecos ha desarrollado en una servilleta de bar. Es por ello que el papel de los jugadores resulta esencial. A este respecto, hoy me gustaría desarrollar unas pautas para los jugadores que creo que son de agradecer cuando uno dirige. 

martes, 16 de octubre de 2012

Compras veraniegas impulsivas: The Old Republic

Como bien sabéis, mi vida ha sufrido cambios últimamente. Con motivo de ello, y como corresponde ante eventos de tal calado, me fui de viaje al país de la libertad (sarcasmo ON). Tras unos días de aquí para allá, visitando distintas ciudades, llegué a ese paraíso en la Tierra que próximamente los madrileños disfrutaremos en el más cercano Alcorcón. Sí, efectivamente, mis pasos (entiéndase tour guiado en la lengua de Cervantes) me condujeron a la fabulosa Las Vegas.


No os contaré mi experiencia allí, ni entraré en detalle de mi impresión sobre un ambiente nada glamuroso y sí sórdido a más no poder. Eso se lo dejo a políticos de renombre y gran trayectoria (el sarcasmo sigue ON) señalados como herederos por otros de igual calado que ya no están en la vida pública. No, amigos míos, no os hablaré de nada de eso. Este blog va de lo que va, y de vez en cuando, cuelo algo de rol en formato videojuego. Tras toda esta morralla que os he soltado, ahí va mi compra impulsiva. Se trata de The Old Republic, la supuesta tercera parte de la saga Knights Of The Old Republic. 


Los que sigáis habitualmente el blog estaréis sufriendo un raro deja vú, como si yo ya hubiera hablado de este juego en concreto y de mi impresión sobre él. No estáis locos, amigos, aunque vuestro gusto por esta santa casa os pueda hacer creer lo contrario. Hace no mucho escribí al respecto, reclamé impresiones sobre el juego, y llegué a conclusiones propias. Fruto de ello, tal vez, o como muestra de un afán coleccionista sin mesura que me invade de un tiempo a esta parte, me dispuse a comprar el juego. Varias cuestiones me empujaron a ello, pero la que sin duda más peso tenía era: Ahí lo tienes. Y no sólo eso: Ahí lo tienes, mucho más barato que en España. ¿Funciona el juego? ¿Es bueno en tu opinión de primera mano? Unas preguntas muy lícitas, sin duda, pero no puedo responderlas por el momento. ¿Por qué? Por el afán coleccionista. Ahí está el pobre, junto a manuales de rol, libros, y otros juegos más que esperan ser desprecintados...