Hoy os traigo una entrada de esas que marcan a los lectores de esta humilde casa. Y la mejor forma de marcar a los lectores es, sin duda, dar envidia. Si me preguntáis cuánta envidia, os diré que mucha, muchísima, al menos para cualquier seguidor de Firefly. Porque sí, amigos de la caverna, hoy os presento el juego de tablero de Firefly.
Os preguntaréis cómo ha llegado esta maravilla a mis manos. No, no se trata en esta ocasión de una compra compulsiva, sino de un regalazo en toda regla que me hicieron por mi cumpleaños en el tristemente lejano mes de julio.
Firefly es un juego de mesa de 1 a 5 jugadores que nos pondrá en la piel de un capitán de nave. Digo de 1 a 5 porque, a pesar de que lo ideal es jugar con tres o más jugadores, nada impide hacerlo con dos o incluso con uno, ya que hay una misión para esa gente solitaria que tiene que organizar la mundial para quedar con amigos.
El juego es sencillo y combina tablero, dados y cartas junto con miniaturas de naves tipo Firefly y una nave de la Alianza y de los Reavers. Las instrucciones del juego son sencillas: busca una tripulación, consigue un trabajo y sigue volando... El espíritu de Malcolm Reynolds (Una pausa para comprobar que no he escrito Rick Rodgers) está capturado por este juego desde el principio.