Esta entrada de hoy es una suerte de continuación de aquella primera impresión que relataba hace ya un tiempo en la caverna sobre Final Fantasy XIII. Los días y las horas de juego entre una y otra entrada han transcurrido, y ahora tengo más elementos de juicio que entonces para evaluar FFXIII.
Partiendo un poco de las ideas que plasmaba en aquella otra ocasión, he de decir que el juego ha terminado por gustarme. Ha venido a confirmar las sospechas que tenía en cuanto a la historia (CUIDADO, QUE HAY SPOILERS) y no ha cometido fallos que arruinen lo hecho hasta entonces.
El final del juego, por llamarlo de algún modo, viene a poner de relieve lo que, visto con la perspectiva del paso de los años y conociendo la existencia de FFXIII-2, se podía sospechar: la historia acaba de un modo no tan idílico como otros Final Fantasy previos.