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jueves, 26 de mayo de 2016

Jefes "imposibles" de Final Fantasy: Ente Omega, de FFVIII

Tiempo atrás daba una serie de razones para no acabar con Arma Esmeralda y Rubí en Final Fantástico VII. Como resumen, y teniendo en cuenta el sistema de materia y el nivel medio de los enemigos de ese juego, estos rivales eran los únicos que merecían la pena, y no compensaba matarlos por la escasa cantidad de AP a recibir. 

Hoy busco otro enfoque en los siguientes Final Fanatasy con estos jefes "imposibles". No me extenderé mucho en la saga, pues sólo analizaré las entregas VIII, IX y X de la misma, así que tened en cuenta que todavía quedarán bastantes juegos de Final Fantasy con jefes "imposibles" por analizar.

Antes de nada, hay que aclarar que lo de "imposible" es muy relativo. Todo rival en Final Fanatasy tiene una estrategia para ser derrotado, o al menos un patrón necesario para hacerle frente: echar horas al entrenamiento de los personajes. Sin esas horas, y salvo honrosas excepciones, no hay mucho que hacer.

Ahora sí, vamos con FFVIII. Los más viejos del lugar habrán disfrutado de este juego en PSOne. En este juego, el jefe "imposible", Ente Omega, está situado en el castillo de Artemisa. La primera cuestión a tener en cuenta es que había que recuperar las habilidades perdidas al llegar las castillo. Para ello era necesario acabar con distintos jefes del propio castillo. Hecho esto, uno podía plantearse enfrentarse a Ente Omega. 



La estrategia para enfrentarse a Ente Omega podía basarse en los G.F., y que fuese lo que Eru quisiese, o emplear la fuerza bruta con Técnicas especiales como Kiai o Samurái. Esta segunda vía, que era la que yo usaba para todo el juego, tenía a su vez sus taras y sus trucos. 

domingo, 10 de junio de 2012

La evolución de Final Fantasy

Vuelvo hoy a escribir en la caverna con una entrada muy personal (más de la habitual si cabe) sobre el universo Final Fantasy. Poco conocimiento se puede aportar realmente a una saga de juegos tan conocida como esta. Sin embargo, sí que creo que puedo aportar mi experiencia y mi impresión personal sobre cómo ha ido evolucionando con el paso del tiempo.

Comenzaré con mis inicios con la saga. Al contrario que muchos otros, y ya que no disponía de la consola adecuada para ello, no me sumergí en Final Fantasy con sus primeras entregas. Muy al contrario, mi primer Final Fantasy fue el VII, que afortunadamente y como bien sabéis llegó a Sony por ese incomprensible amor de Nintendo por el cartucho. Este giro de plataforma, tan afortunado para Sony como para Final Fantasy, me permitió acercarme a este apasionante mundo.


Mucho he hablado de Final Fantasy VII en este blog, pero no está de más que vuelva a destacar las virtudes del juego. Su interesante trama, de calidad creciente a medida que se avanza en la misma, su universo tan detallado, y el sistema de materia, fueron puntos a favor del éxito de esta entrega.

Después de Final Fantasy VII, llegó Final Fantasy VIII. Tanto es así que en mi versión del primero de ellos se incluía una demo del juego donde aparece Squall. Recuerdo cómo despertó en mí un gran interés esa demo, creando una ansiedad en absoluto justificada una vez revisado el producto en cuestión. Final Fantasy VIII pecó de un guión bastante flojo, algún que otro personaje con poca enjundia, y sobre todo un sistema muy pesado. Si a eso añadimos aquellos combates interminables, tenemos un descenso evidente de la calidad de la saga.


Antes de jugar a Final Fantasy IX, experimenté con los Final Fantasy jugables con SNES. Esto me descubrió una serie de juegos de enorme calidad, interesante trama (sobre la lógica habitual de villano que quiere destruir el mundo), y multitud de elementos característicos como los Chocobos, los siempre odiosos Mog, los personajes llamados Cid, o Bahamut. En estos elementos aprecié la esencia de Final Fantasy, llevados a su máximo exponente en la VII entrega. Fue el conocimiento de estos juegos antiguos lo que impulsó todavía más mi gusto por las aventuras de Cloud Strife. 

viernes, 18 de junio de 2010

Personajes de Final Fantasy: Zell Dintch

La verdad es que me estaba debatiendo entre Zell e Irvine (Como podéis ver, los personajes principales no me llaman tanto la atención), pero finalmente me decanto por el rubio bruto de Zell como mi personaje favorito de FFVIII, y no por el conquistador sin éxito y, algo andrógino, pelirrojo. Me decanto por Zell, porque básicamente eso de ir repartiendo leches por ahí atrae mucho. Su técnica especial, Kiai, era de un altísimo interés en la versión manual (nunca me gustó la versión automática, como tampoco me gustó para Samurai ni Francotirador).

El muchacho en sí parecía el menos "necesitado de cariño de toda la tropa". Se había criado en Balamb con una madre (que luego sabría que era adoptiva)y parecía no echar en falta nada, mientras el resto, incluida Rinoa con su "fantástico" padre, tenían más de un problema emocional. (Lo de Squall ya es de traca, aunque responde al habitual patrón de locura absoluta o cierto desquiciamiento mental de todos los personajes principales de Final Fantasy)

En otro orden de cosas, el bueno de Zell también aportaba algo de humor de vez en cuando a la trama. Combinaba algún que otro chascarrillo que desquiciaba a Squall, con alguna jugada memorable (No dejéis de llevarlo cuando bajéis a las ruinas oceánicas contra Ente Artema, ya que os ahorrará unas cuentas unidades de vapor con su "diestra mano"). Por último, ¿Por que no reconocerlo igualmente?, su vídeo de presentación es genial, y siempre me resultó curioso deambular con él por el mapa del mundo.

lunes, 3 de mayo de 2010

FFVIII

Tras el rápido análisis de FFVII, llega el turno de su sucesor. Hablamos, como no podía ser de otro modo, de FFVIII. Este juego se lanzó en 1999, con lo que los gráficos de FFVIII son relativamente mejores a los de FFVII, aunque a mí personalmente me parecían especialmente graciosos.

No puedo negar que más de una vez he retomado este juego, tal y como hice con FFVII, pero personalmente me gusta bastante más el sistema de juego de FFVII basado en las materias. Me resultó siempre bastante aburrido el sistema de extracción de magia de FFVIII. Pero no todo en FFVIII es necesariamente malo. Entre los aspectos a destacar de FFVIII está el uso de G.F. (el equivalente a las Invocaciones de FFVII), cuyo sistema de apoyo es bastante curioso. También es bastante atractivo el uso de ataques especiales (semejantes a los límites de FFVII), especialmente cuando usamos a Zell, mi personaje favorito de FFVIII (nunca me decidí por uno favorito en FFVII. Tal vez Cid...)

FFVIII, en líneas generales, es un juego atractivo, aunque de menor calidad que FFVII (Pero con eso ya contábamos). Los tintes de innovación de FFVIII se combinan armónicamente con aspectos típicos de esta genial saga, pero esto no oculta cierta carencia de argumento, sobre todo en comparación con la increíble historia de Cloud. FFVIII también introduce un minijuego de bastante recorrido. Se trata del juego de cartas que posteriormente veremos, si bien con bastantes modificaciones, en FFIX. En FFVIII el juego de cartas cobra especial importancia a la hora de obtener objetos y armas.

En todo caso, os animo a jugar a FFVIII. Se trata de un juego entretenido. Si os gusta la saga Final Fantasy no podéis dejarlo escapar.