miércoles, 26 de febrero de 2025
Susurros de Cuiviénen
martes, 21 de enero de 2025
Mi padre Filas
Vuelvo hoy a vosotros con más historias de mi vida en la Tierra Media, y quiero detenerme hoy en mi padre Filas, hijo de Feltan. Mi padre, a pesar de haberse mantenido fiel a Thranduil la mayor parte de su vida y consagrarla a la protección del Bosque Negro, conoció en su juventud, antes de unirse a mi madre Gilglin, el amor por el mar propio de los Teleri.
Allá en la primera edad del mundo, cuando la mayor parte de éste se sumía en la guerra por aquellas malditas joyas de Feanor, mi padre aprendió de Cirdan las artes más refinadas en la construcción de barcos. Tal era el amor que mi padre sentía por el mar, que su corazón estuvo a punto de ceder en más de una ocasión y abandonar la Tierra Media. Si eso hubiera sucedido, hoy estaríais ante un papiro en blanco, pues yo no habría nacido.
Pasaron años y años, hasta que se contaron por siglos, y mi padre estaba cerca de ceder a la tentación. Esa cantidad de tiempo puede parecer mucha a vuestros ojos mortales, pero para alguien de mi pueblo son apenas un instante. Y precisamente eso, un instante, es lo que bastó a mi padre para enamorarse de mi madre.
viernes, 4 de octubre de 2024
Los restos de Númenor
martes, 7 de noviembre de 2023
La fragua de la caverna: próximos meses
martes, 6 de junio de 2023
Los bosques de Ithilien
jueves, 18 de mayo de 2017
Rumbo a Lorien
jueves, 16 de marzo de 2017
Mis recuerdos de Moria
jueves, 10 de marzo de 2016
Hobbits conocidos
jueves, 8 de enero de 2015
Un paseo por La Comarca
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Mi última visita al poney pisador
- ¡Ah! La habitación de la ventana que da al Oeste, ¿no? Creo que ha tenido suerte, ¿señor...?
lunes, 6 de mayo de 2013
Al Oeste
jueves, 4 de abril de 2013
Rivendel
viernes, 8 de marzo de 2013
Batidores
jueves, 14 de febrero de 2013
Rumbo a la guerra
De repente, en la lejanía comenzamos a vislumbrar una gran tropa. Allí estaban, recorriendo el desierto bajo un sol de justicia más hombres haradrim de los que había visto en mi vida. Su oscurecida tez les protegía de los violentos rayos de sol. Y allí, a lomos de esas terribles bestias de guerra llamadas Mûmakil, avanzaban hacia el interior de Harad.
- El enemigo se refuerza, pero nosotros no seremos pocos- dijo Eäredhel.
Miré a mi espalda, y donde antes no había sino arena, cientos de elfos en blancos caballos custodiaban nuestra retaguardia. Tiempo después supe como habían llegado hasta allí tantos hijos de Rivendel, pero esa es otra historia.