Como parte del trabajo de recuperación de materiales para reactivar la caverna una de las cosas con las que me topé por casa, diría que casi por casualidad, y que había olvidado, es una vieja libreta en la que apuntaba ideas de aventura para desarrollarlas más profundamente en forma de módulos. Hoy os doy alguna pincelada de lo que pretendía ser mi primera aventura para Aventuras en la marca del Este, pero nunca fue...
La aventura se iba a llamar La torre de la hechicería. No, no es original, en absoluto. Tampoco os voy a engañar. No estoy muy familiarizado con todo lo que tiene que ver con Aventuras en la marca del Este, si bien por aquella época me dio por comprarme todo lo comprable, por lo que no sé siquiera si hay alguna aventura que se llame así en este juego, en D&D o en mi juegos más (que seguro que sí).
Volviendo a la aventura en sí, en mis notas planteaba la conveniencia de dar un trasfondo al grupo, pero también iba a plantear algunas situaciones típicas para que pudiera encajar en grupos expertos. fuera como fuese, lo que estaba claro es que la aventura comenzaría en Robleda, con una intensa descripción de la ciudad, y más concretamente en una taberna de la misma.
Para el planteamiento de la aventura fui a otro clásico: un tablón de anuncios con aventuras a la espera de aventureros. La idea es que el grupo investigase un poco aquí y allá, que hablase con los parroquianos de la taberna y, en última instancia, que encontrasen un anuncio sin atender tirado en el suelo que les guiase hasta un "anunciador habitual"