En los grupos de juego que he dirigido o jugado, en rara ocasión los PJs llegaron a morir. Existía una especie de código no escrito en el que el Director de Juego (normalmente yo) no iba a poner en peligro real de muerte a los PJs. Por supuesto, es un tema del que nunca se llegó a hablar en voz alta en la mesa de juego, pero era algo que se sabía, que se respiraba (aparte del olor a pizza, coca cola o cerveza). Hoy, rompiendo esa regla autoimpuesta, me gustaría arrojar unas ideas sobre la muerte de los PJs.
En primer lugar cabe plantearse en qué situación se va a producir la muerte de los PJs (este se supone un paso previo a ella, porque si no es así, vamos listos). Los PJs se suponen héroes, en mayor o menor medida, pero héroes al fin y al cabo. De alguna u otra forma deben superar las dificultades que se plantean, pues se trata de personajes que de uno u otro modo son capaces de hacer frente a las adversidades. Creo que convendremos que carece de lógica matar a las primeras de cambio a los PJs, entre otras cosas porque puede cundir el desánimo de los jugadores y quedarte sin grupo de juego en menos que canta un gallo. A todos nos gusta jugar, y a nadie le gusta perder.

