Os comentaba en la entrada con que retomé la dinámica del blog que en los últimos meses he dedicado mis esfuerzos lúdicos a menesteres distintos del rol. Uno de esos asuntos ha sido el juego de miniaturas de X-Wing, del que tenéis sobrada información en la página oficial de Edge.
He de decir que mi llegada a este juego fue más fruto del deseo de tener naves en miniatura de Star Wars que del propio juego en sí. Por mi experiencia, la mayoría de los juegos de mesa, de rol y similares que tengo terminan usándose muy de cuando en cuando, pero tener mis naves bien dispuestas me hace al menos sentir que el gasto económico ha merecido la pena. Para muestra, os dejo un botón, aunque os debo decir que cuando jugué la partida que hoy relato no contaba con todo este material.
Hoy os traigo el relato de mi última y más multitudinaria partida. Tras varias partidas de uno contra uno y alguna de dos contra uno, pude reunir un grupo de cuatro personas para hacer un dos contra dos. Escuadrón imperial a un lado, escuadrón rebelde a otro, y una cantidad ingente de puntos de escuadrón. con esos ingredientes, nos dispusimos a realizar una misión bien sencilla: a matarnos los unos a los otros.



