Volví a la Valley tan pronto como me fue posible. Por fortuna, las tropas del Imperio no habían saqueado nada importante, al menos a primera vista.
Examiné con cuidado el compartimento de carga. Desde el primer momento me percaté de que la idea de Kate de dejar parte del cargamento de whisky había sido brillante. Los soldados de asalto, demasiado interesados en la bebida, no se habían molestado en investigar más allá de lo evidente.
Me acerqué a unas cajas viejas apiladas y me subí a ellas para acceder al falso techo de la sala. Comprobé que la carga no había sufrido daño alguno, y me preparé para la reunión.
- No me fío de él- se apresuró a informarme Jayne.
- Lo sé. Por eso estás aquí- repliqué.
No era la primera vez que trataba con cazarecompensas, pero aquello no lo hacía más fácil. Gente sin honor, que sólo responde al dinero. Llegar hasta mi nave no sería problema para él, sobre todo con los imperiales buscando contrabando en las cantinas.


