Sigo con mi repaso personal a las misiones más complicadas de la saga
Assassins Creed. Tras haberlo dejado en Assassins Creed 3, toca de Black Flag a
Syndicate, incluyendo Liberation y Grito de Libertad. En cambio, dejamos a un
lado Assassins Creed Chronicles.
Black Flag es, sin miedo a equivocarme, el juego de la saga al que
más horas he jugado. Eso hace que no encuentre tantas dificultades en las
misiones como en los otros. Bueno, eso y la simplificación de las mecánicas de juego y los puntos de control. Sin embargo, sí tengo dos misiones entre ceja y
ceja, y eso que en este juego he logrado una sincronización del 100 por
100.
La primera misión es una batalla contra los superbarcos en la que nos
enfrentamos no a uno, sino a dos de ellos. Seguro que sabéis a qué batalla me
refiero. Lo curioso de esta misión es que la dificultad no está en objetivos
secundarios, sino en la propia misión en sí. Es decir, lo difícil es acabarla.
La complejidad viene dada porque los barcos son brutalmente rápidos y te rodean
sin que te percates. Aun así, se puede lograr con paciencia y astucia, y con el barco mejorado a tope. Si no, ni lo intentéis.
Otra misión, aunque secundaria y cuya complejidad reside en la
sincronización completa, es la que nos lleva a bordo de un barco con el Sabio.
En ella debemos robar una bandera portuguesa y superar una serie de puestos de
control sin ser vistos. Especialmente crítico es el momento previo a llegar al
barco donde debemos matar al capitán del barco en el que acabamos la misión. Curiosamente, el otro objetivo secundario de la misión, que es matar al capitán lanzándonos desde la cuerda, es sorprendentemente sencillo.