martes, 5 de mayo de 2026

Mi primera película de Star Wars en el cine

Seguimos con las entradas conmemorativas del 4 de mayo con el relato de mi primera película de Star Wars en el cine. Como os contaba en la primera entrada, Star Wars llegó a mi vida en la adolescencia. Yo, que nací en 1983, no pude ver, por motivos obvios, ninguna pelicula de la trilogía original en el cine. 

Como podéis suponer con esos antecedentes,  la primera película de Star Wars que vi en el cine fue el Episodio I: la amenaza fantasma. Corría el año 1999, y el cine elegido fue el de la ciudad en la que crecí: el Parque Corredor de Torrejón de Ardoz. La compañía,  los amigos del barrio. Creo recordar que no falló ninguno. 

Eran otros tiempos y éramos menores de edad, así que fuimos hasta el centro comercial en autobús y corrimos como locos al bajarnos de él,  pues no había reservas ni tiempo que perder. Era la sesión como de las 4 o 5 de la tarde y llegamos como una hora antes, algo impensable para cualquier otra película. 

A pesar de que éramos un grupo bastante grande, pudimos sentarnos juntos. Como apunte, vimos a varias personas convenientemente disfrazadas. Lo friki estaba visto de manera regulará y la gente no tenía "agallas" deberían exponer orgullosamente su amor por Star Wars. Aun así,  era evidente que todos estábamos ahí para eso.

Comenzó la película, los créditos con ese toque clásico de Star Wars, y la primera escena con Qui-Gon Jinn y un joven Obi Wan como cara "conocida". Un lar de droidekas para empezar a entrar en calor y el bochorno creciente de Jar Jar. 

Durante la película, algunas curiosidades, como ver a uno de mis amigos contar los cuernos de Darth Maul porque había no sé qué concurso en el que había que saber cuántos cuernos tenía. Otra curiosidad, los gritos que pegamos cuando vimos a R2-D2 aparecer, y cómo mi cabeza explotó cuando lo hizo C-3PO contradiciendo la información de su carta de Star Wars CCG según la cual tenía 900 años.

En la cena posterior a la película, celebrada religiosamente en el Burger King casi anexo al cine, hubo tiempo para el debate. La experiencia fue agradable,  Jar Jar a parte, y todos salimos ilusionados con la carrera de vainas y el duelo entre Darth Maul, Qui-Gon y Obi Wan. Se comentó algo de que los jedi jugaban sucio en un dos contra uno, pero también se argumentó que para eso Darth Maul tenía un sable doble  (todavía resuenan en mi cabeza los gritos en el cine al ver la segunda hoja).


En ese momento no éramos conscientes del largo recorrido que iba a tener aquella película en otros tipos de entretenimiento en nuestras vidas. Por un lado, el juego de la amenaza fantasma para play station, que se tomaba algunas licencias que apartaban la trama de la película para dar más contenido,  y que nos tuvo ocupados gran parte del verano. Recuerdo con cariño el mote de asesino jawa que me gané ppr confundir  una vez más el botón de hablar con el de sacar el sable. Ni los soldados de asalto del Episodio IV mataron tanto jawa como yo aquel verano. Por otro lado, el jedi power battles también impactó de lleno y, dicho sea de paso, que fue el primer juego en el que vimos sentido a eso de tener más de un mando para la consola. 

Dejando el lado coral, y ya a título personal, he de reconocer que tiempo más tarde me tragué la película entera en italiano porque en casa pillábamos la RAI en la tele. Como os decía, eran una época de aprovechar las oportunidades que se presentaban. 

Y cierro ya. Bonitos recuerdos que he podido compartir con vosotros de esta primera experiencia en el cine de Star Wars que, debe admitirse, no está peor posicionada que las que tuve con la última trilogía. 


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