Como ya he contado en ocasiones anteriores, mi primer contacto con el juego de rol de mesa fue interpretando a Bindôlin, un elfo sinda para esdla. Sin embargo, muy pronto descubrí que la faceta que más me gustaba del rol era crear y dirigir mis propias aventuras. En muchas ocasiones, mi propio personaje estaba inmerso en ellas bajo control de los demás pjs, una práctica que no aconsejo en absoluto. Dos razones principales me levan a sostener ésto: La primera de ellas es que de una u otra forma te ves influenciado por tu propio personaje. Es normal que tendamos a ser más protectores con nuestro pj, pues al fin y al cabo, está hecho a nuestra imagen y semejanza, como un alter ego propio. La segunda razón para que un personaje propio no participe en nuestra historia es que puedes tener a un grupo de pjs bastante desalmados. "Mandad a Bindôlin a beber del estanque, que seguro que está encantado o es venenoso" fueron las palabras de uno de los pjs de mi grupo. Afortunadamente el daño sólo fue de 7pvs tras una Tirada d100. Todavía no me explicó cómo sobrevivió...
Pero profundizando ya en la tarea del Director del juego, hay muchas cosas a tener en cuenta. Lo primero de todo es tener en mente las reglas principales que se van a emplear en una historia. Desde luego, no queda nada bien que los pjs deban esperar más de la cuenta mientras que su director de juego está revisando por cuarta vez en la noche unas determinadas reglas. Es recomendable tener localizadas las principales reglas que se aplicarán previsiblemente en la historia. Para ello, pueden apuntarse éstas en una hoja de papel, o en la propia pantalla del director de juego. Por supuesto, un estudio pormenorizado de la historia, o la creación de la misma, nos permitirán tener más controlado ésto.
